Opinión

La lenta despedida de Falcao

*Por: Juan Camilo Ardila Durante

Colombia acarició los Cuartos de Final en Rusia 2018, pero los penales fallados por Mateus Uribe y Carlos Bacca apagaron la esperanza. Este viernes 28 de junio fue uno errado por William Tesillo el que acabó con el sueño de semifinales en la Copa América de Brasil, en donde la selección dirigida ahora por el portugués Carlos Queiroz, a diferencia de hace un año, sí venía jugando bien, con confianza y con un buen estado físico de su líder futbolístico James Rodríguez.

Hablando del -al menos contractualmente- jugador del Real Madrid, me costaba sacarme de la mente unas secuencias de imágenes producidas en este mismo torneo continental. Cuando Radamel Falcao salió del banco de suplentes en el partido frente a Catar, James le entregó inmediatamente la cinta de capitán. En la noche amarga de Sao Paulo, cuando el gol colombiano se veía muy lejos de concretarse, Queiroz tomó la decisión de ordenarle a Duván Zapata que entrara a la cancha. Radamel debía salir. En ese momento, fue el delantero samario quien buscó al volante cucuteño para dejarle el símbolo del papelito blanco pegado al brazo izquierdo que reza una C grande en la mitad.

Cuando Falcao salía en ese momento para que ingresara Duván Zapata, de enorme temporada goleadora en la Serie A con el Atalanta y que en este Copa América anotó contra Argentina y Catar, siendo el máximo goleador de la Selección Colombia, no podía dejar de pensar en que ya a Radamel ni siquiera se le espera. Ya pedimos su cambio en cada encuentro incluso antes de que lo merezca, pero contradictoriamente votamos en las encuestas previas a los partidos para que sea titular. A Falcao lo que le hacemos todos sus admiradores, incluyéndome a mí y a su actual entrenador, es una eterna reverencia.

Seguramente el punto de inflexión fue la grave lesión de la rodilla previa a Brasil 2014, pero ya desde hace muchos años nos queremos negar que el que fue uno de los mejores jugadores del mundo cuando militaba en el Atlético de Madrid y lideraba a sus espaldas a la selección que clasificó brillantemente a ese mundial, no es ni la sombra de ese monstruo en el área que fue. Radamel sigue teniendo el gol en sus venas y así será siempre, pero ya no puede dar más de lo que da y lo que ofrece actualmente es poco para las enormes aspiraciones de una selección que quiere lograr un título con esta fabulosa generación de futbolistas.

Aunque desconocemos a esta altura cuándo será la despedida oficial de Falcao, lo que sí sabemos es que su adiós ha sido muy lento y quizás es hora de pedirle que sume al equipo desde otro lugar. Radamel Falcao tiene un lugar muy alto en la historia del fútbol colombiano, pero su presente es incluso deshonroso con su pasado magistral. Ahora es Duván y quizás mañana será otro delantero en gran nivel, pero mientras nos continuamos despidiendo del ‘Tigre’, probablemente sigamos perdiéndonos más oportunidades. Y nadie más que él sabe que estos jugadores se merecen una enorme alegría. Y ojalá sea con él en el equipo, aunque ya debe ser desde un lugar menos protagónico.

Ya veremos si ese júbilo y ese adiós se producen en la Copa América del 2020 que se jugará entre Colombia y Argentina. Mientras tanto, sería bueno que Carlos Queiroz y todos nosotros dejemos un rato de contemplar el afiche de Falcao y sus goles en Youtube para enfrentar la incuestionable realidad. Es muy triste, pero el fútbol no da espera y es mejor saber despedirse bien que jamás hacerlo y que ese adiós definitivo termine siendo oscuro, lamentable y solitario. Ningún futbolista se merece eso, mucho menos Radamel que es leyenda de este deporte, el máximo goleador histórico de la Selección Colombia y es, por encima de todo, un maravilloso ser humano.

*Editor de Metro Joven

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