Deporte

Hoy habrá derbi madrileño en el país donde escasea la libertad y sobran los petrodólares

Por: Juan Camilo Ardila Durante*

En Arabia Saudita, donde las mujeres están obligadas a moverse siempre en compañía de los hombres y donde tienen que trasladarse con una túnica negra (abaya) y un velo (hiyab) que solo dejan descubiertos sus rostros, se conocerá hoy al primer campeón de esta nueva versión de la Supercopa de España, un torneo marcado por el ilimitado dinero proveniente del petróleo y por la atención mundial que genera en estos días un país que, en pleno siglo XXI, celebra la noticia de que las mujeres pueden entrar con libertad a un estadio de fútbol.

Hay que decir que en el primer partido de la Supercopa, en el que el Real Madrid venció 3 a 1 a Valencia, aunque efectivamente las mujeres pudieron compartir espacio en las gradas con los hombres, hubo poco público femenino, lo que da a entender que el miedo y la presión social continúan imposibilitando cualquier paso importante de la tardía llegada de la libertad y la igualdad a Oriente Medio. Aunque quizás el que puede ser un ínfimo avance para nosotros, para las mujeres saudíes el simple hecho de poder tomar la decisión de ir o no a una tribuna de un estadio, solas o con amigas y sentarse donde quieran, es un paso mucho más grande del que nosotros pudiéramos pensar. Y desear.

Probablemente como te pasó a ti, acomodado en un sofá viendo el partido desde un tv, te sentiste también extraño al ver varias mujeres ataviadas con sus túnicas sonriendo y haciéndose selfies. En esos momentos comprendí que mi indignación por la falsa ilusión de libertad que nos venden los millonarios saudíes y la Federación Española de Fútbol podía mezclarse -sin contradicción posible- con la alegría que las mujeres estaban sintiendo en ese momento. Solo espero que que este pequeño paso genere otros en el corto plazo y que estas mujeres que veía por televisión puedan ser testigos de la transformación social de una Nación que está a aún a años luz de reconocer la igualdad.

En el futuro sabremos si los miembros del Real Madrid, Barcelona, Valencia y Atlético de Madrid, fueron simples cómplices de una lamentable realidad o, por el contrario, consiguieron felizmente ser pequeños promotores del cambio social de Arabia Saudita.

Hoy a la una de la tarde como buen futbolero y también madridista me sentaré a ver en el sofá de mi casa la final de esta inédita Supercopa de España en Oriente Medio. Quizás yo también soy un triste cómplice o un iluso con los ojos vendados. 

*Editor de Metro Joven

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