Cultura y Turismo

El movimiento Latino Gang arrasa en el SuperBowl 2020

Por: Malka Irina Nieto Periñán*

Es indudable que en las próximas semanas, después de haber visto el show de medio tiempo más latino en la historia del SuperBowl 2020, uno no pueda parar de hablar de dos latinas poderosas que hicieron historia en un escenario que tradicionalmente es más estadounidense que cualquier otro en el planeta.

Shakira

Empecemos por nuestra colombiana  Shakira: desde la entrevista que realizó días antes del esperado show, y que generó ridículo comentarios por redes sociales sobre su sencillo atuendo, la barranquillera de rostro recién lavado y jeans desgastados dejó ver parte de la esencia que iba a tener su show. Con su “Hola Miami” inició una puesta en escena donde el despliegue fue más cultural y diverso, exaltando sus raíces y su talento y dándoles a los americanos los mejores éxitos de sus canciones en inglés, aquellos que la mantuvieron arriba de los charts más importantes de USA; Mientras terminaba “She wolfs”, un grupo de mujeres tocaron con sus cuerdas los acordes de Kashmir de Led Zeppelin allí dejó ver su influencia más rockera, para luego sumergirse en las ancestrales danzas libanesas con “Ojos así” y “Whenever, Wherever”.

El sonido de la salsa caribe aparece con  “I like it” y su expresión a la memoria del gran Joe Arroyo “En Barranquilla me quedó” le dieron paso a la voz urbana de Puerto Rico, Bud Bunny, que aunque suene controversial, su timbre de voz de barrio se podría adaptar a un estilo salsero de aquellos inmortales que existieron en los 60 con La Fania. Las trompetas de “El Chantaje” en versión salsa llevó a Shakira a La Troja.

Cuando “Hips don’t lie’ empezó a sonar, aparecieron los congos, las marimondas, los toritos y los monocucos sumergidos en un río de gente que transportaba a Shakira con sus manos hacia el escenario. Mucha gente, como yo, hubiera preferido ver todos esos elementos representativos del Carnaval mucho más visibles y de cara a la pantalla.

El llamado del tambor en el mapalé sonó en el Hard Rock Stadium por segundos. La tradición folclórica que se ha gestado en los pueblos más humildes del Caribe, por unos instantes se elevó a un orgullo nacional frente a los ojos de los 64 mil espectadores dentro del estadio y a los 111 millones del mundo.

JLo

“Jenny From The Block”, la chica de la cuadra del Bronx, trepada en la cima del Empire State anunció lo que se veía venir desde su prolijo traje blanco días previos a su presentación. Su momento en el SuperBowl sería fancy, lleno de brillo, perfección y sincronicidad. Como excelente bailarina empezó a bailar canciones como “Ain’t Funny” y “Get right”.

Cuando Jlo lanzó en el 2000 “Waiting for Tonight” era el inicio de una era y con ella las discotecas, especialmente las de Miami, enloquecían con esta canción, es por esto, que dando vueltas en una barra de pole dance reapareció con sus 50 bailarines y un vestido luminoso hecho por la casa Versace, quienes el equipo de desarrollo creativo y bordados de alta costura del atelier, se tardaron 700 horas de trabajo y en el que dos hermanas caleñas expertas intervinieron, Carmen y Ana Maria Ramos Sinisterra.

Colombia empezó a escuchar que no sólo un colombiano estaba en tarima. El segundo artista más popular a nivel mundial que tenemos, aunque muchos no estén de acuerdo, es el niño de Medellín: J Balvin. “Qué calor” y “Mi gente” se fusionaron con “Love don’t cost a thing”. Y se dio el lujo de bailar detrás de las nalgas más famosas del mundo. Para cerrar la disco, Jennifer interpretó ”On the Floor”.

Para rematar el espectáculo, Jennifer López con los bailarines de los pies de oro de la salsa caleña “Swing Latino”, una escuela guiada por Luis Eduardo “El Mulato” Hernández, quien desde el barrio popular El Diamante en Cali le imprime fuego a su particular forma de bailar, un estilo llamado “CYLA” que condensa lo mejor del baile caleño con el estilo de Los Ángeles, lo que enamoró en el 2010 a su entonces esposo, Marc Anthony, y que los hizo ser los seleccionados en el reality Q Viva: The Chosen. El salsero los apadrinó, pero finalmente quien se queda con ellos es Jlo. Ya llevan más de 10 años con la diva del Bronx en sus presentaciones. Se quedaron en el SuperBowl luego de las 29 funciones que hicieron con ella durante su gira por Estados Unidos y por la presentación que tuvieron en su cumpleaños número 50.

Latinas

Uno de los momentos menos comentados y más importantes de la noche fue en el que Shakira acompañó en la batería a Jennifer Lopez, su hija Emme y a un centenar de niñas atrapadas simbólicamente en jaulas de neón cantando “Let’s get loud” que, traducido en español, sería “Hagámoslo fuerte”, dando un mensaje contundentemente político acerca de los niños y niñas latinos que son detenidos en la frontera méxico-americana por el gobierno Trump.

Cabe anotar que fue una reivindicación de la artista, debido a que la pequeña Emme, cuyo papá es el también artista Marc Anthony, en algún momento fue blanco de criticas y de bullying en redes sociales por su apariencia física con su tez trigueña, pero quien es la heredera de la calidad vocal de sus padres, participa en esta presentación para decirle al mundo lo talentosa que es cantando la canción “Born in the USA” de Bruce Springsteen.

El gran abrigo de plumas que arropó a Jennifer, con las banderas de Puerto Rico y Estados Unidos era para decir que ambas naciones comparten los mismos colores de sus insignias y que eso va más alla de las ideologías políticas que imperan y de los muros que los dividen.

Shakira y JLo, ambas provenientes de familias inmigrantes, saben de sobra lo que significa ser latino en tierras norteamericanas. Cada una desde los rincones desde donde salieron, sea el Bronx o Barranquilla, confirman que lo local, el arte con el que se nace culturalmente, es decir, lo que conoces desde cuna, puede convertirse en un pasaporte y en un distintivo universal. 

Es por esto que con el “Waka Waka” llega la champeta de la mano de Lizdany Campo Díaz, una jovencita de 18 años, mitad barranquillera y mitad soledeña, que desde hace años tira pases de champeta al estilo quillero con el grupo de danzas “Mamba Africana” y que Shakira se la llevó hace más de tres meses para iniciar los ensayos del SuperBowl. Si se nos erizaron los pelos con el mapalé, la barranquillera la saca del estadio con la champeta.

El “Latino Gang” no es nuevo, es un movimiento que se ha gestado por años. En la literatura, por ejemplo, entre los 60s y 70 con el llamado “Boom Latinoamericano” o en el esplendor de la salsa con la fundación de la Fania All Stars. Ha sido un oleaje que ha pasado de generación en generación, cada uno de ellos llevando desde sus expresiones artísticas, protestas, mensajes, derechos, reclamos por la reinividación de lo que significa ser latino en tiempos donde las palabras inclusión o igualdad están siendo infravaloradas.

Recordaremos por muchísimos años la imagen de dos mujeres latinas moviendo enérgicamente los traseros como signo de poderío por una América más justa y libre no solo para afianzar el espacio que merecen las mujeres, y para expresar entre ambas que no hay arma más poderosa que el apoyo de una mujer a otra, y que todas por muy diversas que seamos tenemos talentos para brillar con luz propia. Esa imagen de doble “Tongolele” quedará por décadas en la memoria de los gringos y de millones de personas de todo el mundo, aunque no sepan de dónde provienen esos ritmos. ¡Bravo por ellas! ¡Bravo por nuestros artistas colombianos! 

Ahora te invitamos a emocionarte de nuevo. Ahora te invitamos a disfrutar del show magistral que brindaron anoche Shakira y Jennifer López.

*Comunicadora social y reportera cultural de Metro Joven

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