Cultura y Turismo

Catalino Parra jamás se irá

El cuerpo del maestro Catalino Parra ya no andará más y pronto se hará polvo para siempre, pero este juglar de Soplaviento en sus 95 años brindó tantas alegrías que hoy lloramos su partida física, pero mañana gozaremos el canto inmortal de su leyenda. Y es que los grandes como él son eternos y de cuento en cuento y de canto en canto seguiremos demostrando que Catano hace mucho rato conquistó la eternidad con su voz enamorada del río y con esa sabiduría única para tocar la gaita, el bombo y la tambora. ¡Gracias eternas, maestro! 

Anoche mismo, pocos minutos después de que se conociera la noticia, el cronista Alberto Salcedo Ramos publicó en Twitter este trino:

Y debajo de ese tuit, Salcedo, que en 1987 publicó una crónica sobre el maestro de Soplaviento, siguió el hilo para decir que “Catalino Parra está considerado como el músico que introdujo el bombo en la música de gaitas. Con Los Gaiteros de San Jacinto recorrió más de 50 países en los años 60. Se daba el lujo de cantar si micrófono y su chorro de voz lo cubría todo, pero jamás se sentía estridente”.

Contó además que llamó por teléfono a su nieto Condorito, quien le dijo literalmente estas palabras: “Albe, este golpe es muy duro”, a lo que Alberto contestó: “lo es, Condorito, lo es. Pero ese “golpe” no ahogará el del bombo. Sigamos oyendo al viejo hermoso en “Manuelito Barrios” y en todas las joyas que nos dejó”. 

También confesó en su cuenta de Twitter que cuando era niño veía a Catalino Parra con su atarraya de pescador y sus abarcas campesinas. “Me parecía tan corriente que no creía que pudiera ser extraordinario, como decían los mayores. Después entendí que esa vida sencilla era sólo coherencia, sólo grandeza”.

Por su parte, el Instituto de Cultura y Turismo de Bolívar y el Ministerio de Cultura expresaron así el lamento por la muerte de Catano:

También en Twitter, la gerente del Distrito, Mónica Fadul, expresó estas palabras: “cuando muere una persona como Catalino Parra, no puedo dejar de pensar en las palabras de mi Fermina querida : “tanta gente mala que hay por ahí suelta y venirse a morir este”. Pero no muere quien tanto sembró.

Sobre su legado se refirió el jefe musical de la Radio Nacional de Colombia, Jaime Monsalve, quien señaló que “Catalino Parra era el único sobreviviente de la formación original de Los Gaiteros de San Jacinto. Su muerte sella la participación de una generación en el desarrollo de la música de gaita, género por fortuna tan vivo como cuando “Catano” tocaba su tambó”. 

En la recordada crónica de Salcedo Ramos realizada hace ya 32 años en Soplaviento, cuando Catalino Parra ya tenía sesenta y tantos años, el cronista escribió que “su voz conserva la potencia y la limpieza de hace cuarenta años, cuando emprendió sus trashumancias. Con el tiempo, su talento para la fábula, que produjo canciones perdurables como “Manuelito Barrios”, “Josefa Matía” y “El morrocoyo”, ha madurado la plasticidad y chispa de sus versos, y su humor silvestre fluye ahora con más encanto. Sus dedos, que aún parecen tener vida propia, siguen siendo insuperables en el manejo de las baquetas: los únicos que le exprimen a la tambora su aliento original”. 

Precisamente este hermoso texto, publicado hoy de forma completa en la web de la Radio Nacional de Colombia, queremos que sea utilizado por todos ustedes para leerlo y compartirlo con el objetivo de homenajear a este juglar eterno cuya música siempre nos acompañará para alegrarnos la vida. Su risa y el repiqueteo de su tambora los escucharemos cada vez que andemos por el Canal del Dique. 

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