Esto opino

El fútbol se desnuda mientras los jugadores usan tapabocas

Por: Juan Camilo Ardila Durante*

Hace poco Jorge Valdano dijo que es la industria del fútbol y no el juego la que tiene prisa por regresar. Y precisamente este fin de semana regresó la Bundesliga con decenas de protocolos difíciles de comprender para quienes vimos los partidos por la tele. Fue muy raro para todos, incluso para los protagonistas, ver al noruego Erling Haaland marcar el primer gol y no abrazarse con sus compañeros, sumando además a esa escena histórica el grito inexistente de los hinchas apasionados del Borussia Dortmund. Un campo vacío es triste, pero nos demuestra una realidad incuestionable: el fútbol se mueve si lo hacen el dinero y los 22 jugadores que entran al césped. Sin hinchas solo se pierde en paisaje.

Todos los futboleros sabemos que el fútbol vive, en gran parte, del dinero de la televisión y es por ello que los dirigentes en España, Italia, Inglaterra y Alemania, las cuatro principales ligas europeas, han logrado que aún sin que esos países terminen las medidas de cuarentena, poco a poco puedan abrirse las puertas al regreso del deporte más popular de todos. Y pese a las múltiples polémicas generadas, el éxito de este fin de semana en el país teutón fue rotundo.

La vuelta de la Bundesliga en plena pandemia atrajo el sábado 16 de mayo a seis millones de espectadores en Alemania, permitiendo al canal Sky batir su récord de audiencia. A la hora de los primero partidos, la famosa cadena reunía a 3,68 millones de telespectadores en sus canales de pago, el doble de audiencia que en un sábado habitual de fútbol. A esa cifra hay que añadir los 2,45 millones de personas que siguieron el multiplex en el canal gratuito de la cadena, después de que la detentora de los derechos de la Bundesliga en Alemania decidiese ofrecer en abierto en su canal Sport News las dos primeras jornadas de la reanudación, en este formato multipartidos. Y si nos referimos a la audiencia mundial, cuyos datos no están registrados, es evidente que nunca antes tantos futboleros de todo el mundo se sentaron para ver fútbol alemán como ocurrió entre este sábado y domingo.

Para que la atractiva Bundesliga regresara tan pronto y pudieran los clubes recaudar el dinero que reciben por la televisión, hubo que sacar los recopelotas de los partidos, desinfectar con alcohol cada pelota, evitar los saludos de mano y mucho menos los abrazos. Incluso entre los árbitros se saludaban con el pie.

Los jueces no entraban en contacto con los futbolistas y no permitían discusiones por jugadas. El famoso VAR también tenía su implemento de seguridad.

A los periodistas deportivos también les tocó sumarse al universo bizarro. Previo a un encuentro, un periodista tuvo que estar en la gradería y, desde allí, realizar la entrevista con el entrenador que se encontraba en el campo. Las ruedas de prensa, por supuesto, fueron virtuales.

Los jugadores suplentes estaban sentados en banquillos modificados, distanciados a dos metros entre ellos.

Las graderías no tenían gente, por supuesto, pero el Borussia Monchengladbach innovó de una forma maravillosa colocando figuras hechas a cartón y de tamaño real con la imagen de sus hinchas.

Pese a la tradicional disciplina germánica, y que en la mayoría de los partidos los futbolistas no se abrazaron ni festejaron juntos los goles anotados, como el famoso festejo de Haaland bailando solo mientras sus compañeros hacían lo mismo separados entre sí, los rebeldes jugadores del Hertha Berlín anotaron 3 goles y en todos hubo abrazos. Incluso, hasta hubo un beso.

Todas las escenas producidas este fin de semana en la Bundesliga, desde los jugadores llegando con mascarillas a los estadios que se encontraban vacíos hasta los hinchas que alentaban desde sus casas a los equipos que aman, desnudaron al fútbol por completo, demostrando que el dinero es lo que mueve al deporte y no los hinchas que llenan graderías. Sin embargo, es tanta la pasión que genera el fútbol que los futboleros, incluyendo a los indignados y a los resignados, seguiremos pegados a la pantalla del televisor disfrutando el juego que tanto amamos. El cine mudo también es bello, ¿no?, diría un dirigente deportivo mientras sonríe irónicamente contando billetes.

*Editor de Revista Metro y Metro Joven

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