Esto opino

Adiós, Pau

Por: Juan Camilo Ardila Durante

Qué año tan espantoso has sido, 2020

Hoy me tocó despertar con la horrible noticia de la partida de Pau Donés, un poderoso artista que ha estado desde siempre junto a mí con sus canciones y su hermosa forma de ver la vida.

Te fuiste con tan solo 53 años, cinco de ellos luchando contra una enfermedad que pensé que iba a desaparecer. Pero el maldito cáncer de colon es -quizás- el peor de todos. 

Por este mismo cáncer murió hace más de 14 años mi abuela Rosalba. Pienso ahora que ambos compartían el mismo poder de amar la vida en cualquier circunstancia. En los días en los que pareciese que no valía la pena luchar, una sonrisa, una palabra, un solo gesto, bastaban para recuperar al sol de vuelta, oculto hacía segundos antes entre nubes grises. 

Jarabe de Palo ha sido mi compañía en cientos de noches de alegría y en muchas otras de tristeza y de nostalgia. 

Pau escribió en 1996 ‘La Flaca’, una hermosa canción de verano que homenajea con entereza y alegría los amores imposibles. En La Habana conoció a una mulata de la que se enamoró como es la única manera que vale la pena hacerlo: perdidamente. Pero jamás se atrevió a acercársele y a darle un beso, “aunque solo uno fuera”. 

Pese a ese fracaso amoroso que inmortalizó con aquel tema musical que seguiremos cantando toda la vida, yo le debo mucho a Pau porque dos años más tarde, en 1998, Jarabe de Palo lanza ‘Agua’, la primera canción que dediqué cuando sentí por primera vez en mi vida que me había enamorado. Tenía 17 años. Recuerdo toda la escena como si estuviera pasando ahora: yo estaba en el suelo de mi cuarto, ella estaba en mi cama viéndome mientras tomaba el control del televisor para colocar una canción. Aparecieron las primeras notas de la guitarra, luego tu voz y y la magia se produjo. Gracias a ti puedo decir que mis sentimientos fueron correspondidos en aquel abril de 2005. Y siguen estándolo hoy, para mayor fortuna mía. 

No puedo hacer ahora otra cosa que escucharte más que nunca para que mi hijo Alejandro, cuando crezca, ame tu música tanto como yo lo haré toda la vida. 

Al menos lo intentaré.

Hace unos años, en una entrevista radial que debe estar en internet, los periodistas que te entrevistaban querían tocar el tema del cáncer de una forma dramática. Nunca olvidaré el comentario tuyo que giró en 180 grados el tono de la charla:

“No nos acojonemos que la vida es un regalo”

Descansa en paz, Pau.

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