Esto opino

De regreso a la caverna

José Saramago estaba a punto de publicar su obra ‘La Caverna’ (Alfaguara), tras haber recibido el premio nobel de literatura. Este escrito es simplemente un pequeño homenaje a los diez años de su muerte, veamos uno de sus razonamientos: “en la revolución industrial, miles de trabajadores quedaron sin trabajo, condenados a la miseria pensaban que la innovación era algo fatal, pero lo que era más fatal, eran los costos sociales de la aplicación de esa innovación industrial“. ¿Qué era lo fundamental?, ¿la innovación industrial o el costo al número de víctimas que tendría? Que el número de víctimas no preocupara a nadie es lo verdaderamente bárbaro de esa innovación tecnológica.

Lo que no podemos permitir es que ante cualquier innovación tecnológica los seres humanos se vuelvan prescindibles, y eso es lo que está ocurriendo. No hay ahora mismo más descartable que el ser humano (entrevista del 27 de diciembre de 2000 en la Revista “El Cultural”- los Centros Comerciales son hoy como las cavernas de Platón).

En realidad, quisiera escribir henchido de optimismo, de positividad, gritando “sí se puede”, no me puedo olvidar que ya llevamos casi cuatro meses de encierro. Saramago, también nos decía: “la misión del escritor es susurrarle a la gente: no les creas”. De verdad, atender tanta irracionabilidad y falta de lógica, es cohonestar con ellas.

El antiguo pensador chino Sun Tzu, filósofo y estratega militar, en su bella obra ‘El arte de la guerra’, nos recuerda en sus razonamientos que siempre debemos ser precavidos, cautelosos, veamos: “recordar siempre el peligro cuando estas a salvo y el caos en tiempo de orden, permanece atento al peligro y al caos, mientras no tengan todavía forma y evítalos antes de que se presenten, esta es la mejor estrategia de todas”. Sabias palabras, que deben de grabar en su mente, en forma urgente, el señor presidente de la Republica y su equipo de gobierno.

Basta recordar que en nuestra Constitución desde su artículo 1°, se señalan los principios, expresando que el Estado está representado por sus autoridades, que estas pueden pecar por acción o por omisión, que son elegidas por el pueblo, que es el constituyente primario y que tienen la obligación funcional de cumplir y hacer que se cumplan los postulados del Estado social de derecho, debiendo proteger la vida, honra y bienes de las personas, siendo importante resaltar, que son derechos fundamentales, se repite, el de la vida y el de la salud, que deben de  primar, en una ponderación simple, sobre los otros derechos, especialmente los económicos,  que se rigen por las leyes del mercado.

Ahora bien, es verdad que el Covid-19 nadie lo esperaba, agazapado con su guadaña de la muerte, sorprende al mundo y a este país, con un sistema de salud enclenque, ineficaz y corrupto, a excepción de los médicos, las enfermeras y el personal adscrito a esta área, que han estado al pie del cañón, en una primera  línea de contención de este enemigo viral, sacrificando  su tranquilidad y la de su familia, ofrendando hasta su propia vida, lo peor, no pocas veces son vilipendiados y atacados, en su honra e integridad física, por unos pocos  ciudadanos ignorantes e incultos,  que no entienden que estos son sus primeros protectores y de   las penas y  afujías por las que están pasando estos profesionales.

No es lo peor, esta grave pandemia,  que ha cobrado la vida de miles de personas en el mundo y en Colombia nos sorprendió con un presidente y equipo de Gobierno que ha cometido unos graves equívocos, cuando se requiere de inteligencia y sentido común no se  ha podido entender que la grandeza de los verdaderos líderes, se mide por su entereza y valentía en los momentos de crisis, recordemos las palabras de Churchill, en la segunda guerra mundial, siendo primer ministro de Gran Bretaña, dirigiéndose a su pueblo, para darle  vigor y valentía ante la arremetida de Hitler: “sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor” era lo que tenían que padecer para alcanzar la victoria y Abraham Lincoln, presidente de Estados Unidos, que en 1862, lanzo la proclama para la emancipación de los esclavos en ese país, manifestaba: “a menudo se requiere mas coraje para atreverse a hacer lo correcto, que para tener que hacer lo incorrecto“.

Al señor presidente lo está dejando atrás el tren de la historia, con los graves yerros que está cometiendo en la actualidad, es indudable que en estos momentos hay una cifra de desempleo pavorosa, que hay que reactivar la industria, el comercio, la construcción, el turismo, etc; pero no a costa de la vida de muchos ciudadanos, de ese pueblo que lo eligió. No más el día 19 de junio de 2020, observé perplejo las cifras difundidas por el ministerio de salud, nada de alentadoras, de los 3.059 casos positivos que se presentaron en todo el país, el día anterior, es decir, el 18 de junio, 340 fueron de Cartagena (el 11.11%), y de los 95 muertos en “La Heroica” se presentaron 10 decesos (10.53%).

Es completamente inaudito e inadmisible que el Gobierno haya expedido las normas regulatorias de los tres días sin iva,  siendo  indudable que se expusieron centenas de personas ante este mortal virus, donde las principales ganancias las obtuvieron los almacenes de las grandes superficies, que tenían mercancías represadas y que inclusive, algunos de ellos jugaron, en forma perversa, con los precios; la estrategia de mercadeo, ante uno público ansioso, por el largo confinamiento  estaba servida, tanto en una forma explícita, como implícita, se enviaban a nuestro subconsciente, mensajes claros o subliminales, introduciendo,  por ejemplo, datos en nuestra mente como: “es el momento de cambiar el teléfono celular”, la invitación se extendió, inclusive, a la compra  de cosas innecesarias, y ahí fue donde salieron grandes aglomeraciones de personas poco cívicas e irresponsables, en una forma desaforada,  a exponer sus vidas.  

No tomó el señor presidente las precauciones de rigor, siendo previsibles, ante unos ciudadanos incívicos, que no han entendido las graves y perversas consecuencias de entrar en contacto con este virus.  No sabe uno si sentir rabia, dolor, tristeza, en fin, con estas situaciones, se confunden las justas perspectivas de las cosas, lo que sí es verdad, es que los comerciantes de los grandes almacenes (nuestros respetos para sus empleados), que la mayoría pertenecen a compañías extranjeras, sí se aprovecharon de estas infames regulaciones, se abrieron las puertas, sin bioseguridades, pocos vigilantes, sin guardar distanciamientos, conseguir la oferta, a cualquier precio, inclusive la vida, era la consigna, en esta economía capitalista, que no le importa la salud del pueblo, como decía Saramago, no hay mas descartable en esta sociedad que el ser humano.

A los televidentes, que a diario concurren al programa de presidencia, les informan que la jornada fue un éxito , que solo se registraron ochenta y cinco aglomeraciones,  de setenta y tres mil establecimientos, lo que no se dice en este estimativo, es que si en cada aglomeración estuvieron 500 personas, nos daría una cifra de más de cuarenta mil (40.000) mil ciudadanos posiblemente infectados por el virus.

Es el mismo presidente quien dice que algunas de estas multitudes se habían presentado por  irresponsabilidad de las personas y que algunos almacenes no hicieron los protocolos necesarios. La pregunta es: ¿Quién sacó estas regulaciones?  ¿Quién debe de estudiar el comportamiento que han presentado los ciudadanos ante esta pandemia? ¿Quién debe entrar a proteger nuestra salud y vida, como derechos fundamentales? Que tal si nos imaginamos, solo con un sentido humanista y de razonamiento lógico, poniendo sentido común y unas elementales reglas básicas de la experiencia, que estas compras se hubiesen realizado en forma virtual, ¿estaríamos ahora con las preocupaciones que nos asaltan?

En fin, es el momento de entrar a solucionar estas prácticas erradas, donde tiene que prevalecer el derecho a la vida, el país y Cartagena necesita de capitanes inteligentes, coherentes,  que no se dejen llevar por los vientos del mercado, de la sociedad de consumo, donde los mandatarios bien pueden, prevalidos del poder policivo, por ejemplo,  determinar que los días sin Iva,  se realicen implementado un pico y cédula, para que las personas salgan solo en una  fecha, teniendo en cuenta  que su documento termine en un determinado dígito o que las ventas se realicen por la vía virtual, se requiere, hoy más que nunca, de líderes fuertes, que entiendan  que la vida está por encima de cualquier cosa, para terminar, dos pequeñas frases de liderazgo: “el que quiere que le obedezcan, debe saber comandar” (Maquiavelo). Para saber guiar,  mínimamente se necesita: “un verdadero líder tiene la confianza de estar solo, el coraje de tomar decisiones reflexivas y la compasión de escuchar a  las necesidades de otros, no se propone ser líder, pero lo es por la igualdad de sus decisiones y la integridad de su intención” (Douglas MacArthur).    

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Mira también

Cerrar
Cerrar