Cultura y Turismo

Nostalgia por La Esquina Sandiegana…

Freddy Jinete Daza, desde algún lugar del mundo…

Las ‘Esquinas son y son’ es un tema de la autoría de Rubén Blades, interpretado magistralmente por Ismael Miranda, para referirse al lugar donde dos líneas o superficies se encuentran en un ángulo.

En el tema musical señalan que las Esquinas son y son iguales en todos lados, en Panamá o en Borinquén sirven para estar paraos, pero la ‘Esquina Sandiegana’ va mucho más allá de la definición etimológica o de la connotación plasmada por el reconocido músico caribeño.

‘La Esquina Sandiegana’ es un patrimonio de los cartageneros, un espacio libre para la tertulia de buenos amigos, un sitio para degustar, bailar si se atreve, las más variadas expresiones de la salsa.

Durante muchos años los niños sandieganos soñaban ser grandes para conocer la esquina, los mayores no perdían la oportunidad de armar el encuentro con los amigos para pasar un rato ameno escuchando la música de su predilección.

Los tiempos de la pandemia del “Covid-19” han obligado a su propietario, amigo, deportista elite y salsero de tiempo completo, Iván Gil Díaz, a cerrar el establecimiento preferido de los sandieganos y de los cartageneros.

Será un cierre temporal, seguramente cuando Dios permita retornar a las actividades normales, la ‘Esquina Sandiegana’ volverá con más fuerza, salsa, control y guateque a cumplir su misión con la cultura musical del caribe.

Si hoy pasas por la ‘Esquina’ seguramente el espíritu de Héctor Lavoe cantará Fama, Escarcha, Aguanile, Periódico de Ayer, El Cantante o Juanito Alimaña; ‘Cheo Feliciano’ responderá con El Ratón, Castillo de Arena, A las seis es la Cita; Andy Montañez, con su voz estentórea, interpretará Un verano en Nueva York; Ismael Rivera nos deleitará con Las Caras Lindas de Mi Gente Negra, El Nazareno, Quítate de la Vía Perico; en fin, los grandes de la salsa en un espacio de camaradería entre amigos.

No faltarán las eternas discusiones sobre cuál es el mejor cantante de salsa, cuantas versiones tiene El Manicero, o si Los Yankees de Nueva York son el mejor equipo del mundo en el béisbol.

Porque, a la par de una buena salsa colocada por el ‘Brian’, ‘Wilo’ o el propio Iván, con una relajante espumosa en la mano o un buen trago fino, las tertulias se armaban sobre temas de toda índole, prevaleciendo los deportivos.

Los veteranos del fútbol armaban sus polémicas sobre la Selección Colombia, Real Madrid o Barcelona, recordaban las viejas épocas de su deporte en el barrio, Cartagena y Bolívar, todos defendiendo con pasión sus tesis o concepciones.

Las discusiones de béisbol, softbol boxeo, fútbol o política llegaban en algunas ocasiones a los extremos, pero todo terminaba como una simple discusión de amigos; las peleas eran de palabras, de ideas.

Aunque no era un sitio propiamente para bailar, en el éxtasis de las emociones los salseros se atrevían a sacar su repertorio de pases como salidos de un sombrero de mago, para demostrar que todavía tenían mucho swing, sabor y melao.

‘La Esquina Sandiegana’ sigue más vigente que nunca; su espíritu salsero, de amistad, buena atención, camaradería, permanecerán por siempre en la memoria colectiva de todos los que han visitado el sitio. Más temprano que tarde nos encontramos.

Me despido de esta pequeña reminiscencia de ‘La Esquina Sandiegana’, sentado en la barra escuchando a Héctor Lavoe: “Y sigo mi vida, con risas y penas, con ratos amargos y con cosas buenas…

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