Esto opino

Reactivación judicial

Por Enrique del Río González *

Después de varios meses de cuarentena para compeler la expansión del coronavirus, se han reactivado algunos sectores y otros más reclaman con vehemencia iniciar labores para evadir la casi inevitable hecatombe monetaria. El número de infectados no para y la esperada curva no llega. Lo cierto es que fuimos encerrados con un mínimo de casos y ante la preocupante proliferación del virus, por necesidad saldremos, justo cuando esta opción está siendo reversada en otros países por el aumento significativo de contagios.     

El pasado 1 de julio se activaron los términos judiciales de manera virtual, debemos recordar que desde marzo se habían suspendido y sólo se tramitaban acciones urgentes: tutelas, hábeas corpus, procesos con detenido y riesgo de prescripción, entre otros. Lo cual generó un obvio represamiento de actuaciones que hoy deben ser atendidas con las precarias condiciones evidentes antes de la pandemia y que ahora se recrudecen.

A pesar de los esfuerzos, los judiciales se han dolido, con mucha razón, de la poca inversión económica ante la incuestionable necesidad de aumentar la planta de jueces, empleados y de lograr una dotación adecuada y sostenida de insumos esenciales que van desde el papel, hasta espacios amplios de oficinas, salas de audiencias con herramientas audiovisuales y, hoy más que nunca, un servidor de internet de amplia capacidad que permita sin penurias mantener las audiencias y el flujo del expediente electrónico, ello en caso de contar con escáner y personal para esa engorrosa ocupación, que se sumaría a la ya extensa lista de tareas.

A propósito, el primer día del levantamiento de la suspensión, colapsó la página dispuesta para recibir las demandas y demás peticiones ¿Qué les parece? La apertura es necesaria, de hecho, dado lo virtual, debió implementarse mucho antes con la dotación efectiva para el correcto funcionamiento. Hubo suficiente tiempo, pero faltó voluntad política.

El contacto físico es absolutamente inviable, atenta contra la salud, por eso no debe habilitarse aun la atención al público, ni las audiencias presenciales, pues la mayoría de las salas son tan pequeñas como una caja de fósforos y la cantidad de personas que interactúan normalmente es alta.

Además, es importante que las acciones sean concertadas, coherentes y atiendan las necesidades de funcionarios y usuarios. De no ser así, podría generarse un obstáculo al acceso, ello por cuanto, no todos tienen la posibilidad de internet, equipos y la capacitación en sistemas.

La idea es que se escuchen todas las voces procurando, dentro de los múltiples intereses, lograr el equilibrio entre bioseguridad y una efectiva impartición de justicia. Oportuno citar a Goethe: “No preguntemos si estamos plenamente de acuerdo, sino tan solo si marchamos por el mismo camino”.       

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