Esto opino

“La lógica de la carretera”

Por Germán Danilo Hernández *

La reciente tragedia de Tasajera fue un explosión reveladora de un país que social, económica y moralmente se degrada a ritmo de pandemia.

Las escenas de una muchedumbre ardiendo en llamas por la irresponsable y tolerada intención de saquear un camión accidentado y cargado de combustible, genera ahora toda suerte de reflexiones y golpes de pecho de quienes por años han ignorado la “lógica de la carretera”, según la cual, “el que se accidenta pierde”.

Mientras los medios de comunicación seguían informando sobre el creciente número de muertos de Tasajera, en otras carreteras, también del Caribe colombiano, se repetían hechos similares con multitudes amenazantes exponiendo sus vidas en el saqueo de otro camión cisterna y de un furgón cargado con pescado.

Que una comunidad residente frente al mar se organice para destruir un vehículo siniestrado y robar a mano armada su cargamento de pescado, podría parecer el pasaje de una película surrealista, de no ser por el drama que este representa para el Estado y la sociedad colombiana.

Estos hechos son la conjugación de una serie de factores perversos que van desde el olvido absoluto del Estado a muchas comunidades marginadas, en la que el hambre de sus habitantes hace parte del paisaje exótico, pero también de la pérdida de valores y principios, escudada en la satisfacción de necesidades vitales.

Sigue haciendo carrera la tesis según la cual el hambre es la principal motivación del pillaje, convertido en costumbre en muchos pueblos, en los que un accidente se recibe como una bendición y justifica el uso de la violencia para apoderarse de los contenidos transportados, sean alimentos, licores, combustibles, químicos o productos cosméticos.

La “lógica de la carretera” va acompañada del desconocimiento absoluto de la autoridad, como se evidenció con la presencia de agentes de Policía en los referidos accidentes, sobrepasados por las turbas y convertidos en testigos pasivos de la tragedia y de los desmanes, inmersos en esa lógica aberrante, que de alguna manera les permite aplicar la ley del menor esfuerzo.

Es urgente que desde el Estado se ejecuten acciones para cerrar las grandes brechas que propician la degradación social, pero la vigencia de la autoridad y de la Ley no puede entrar en receso, para que imperen esas “lógicas” acomodadas, que nos aproximan al caos en la dinámica de “sálvese quien pueda”.

Tantas vidas perdidas en Tasajera y el dolor causado a ese humilde pueblo de pescadores, debería ser no solamente el detonante para sus reivindicaciones largamente aplazadas, sino también el punto de quiebre para acabar de una vez por todas con la costumbre irradiada en casi todo el país, de convertir en “pesca milagrosa”, cada accidente que ocurre en nuestras carreteras.

* Periodista, columnista, docente universitario y asesor de comunicaciones

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