Historias

“Cuando la tormenta pase”

Por Carlos Ardila González *

Hoy, mientras el Ministerio de Salud muestra que las cifras de contagios y decesos por coronavirus en Cartagena crecen día a día mucho más que en otras ciudades (en términos porcentuales y por millón de habitantes, es decir, teniendo en cuenta su población), su autoridad sanitaria se limita a invitar a la ciudadanía a que no cunda el pánico. Según la directora interina del Departamento Administrativo de Salud del Distrito, no hay que alarmarse ya que “el aumento de casos se debe a un represamiento en las notificaciones“. Además, en sus redes sociales el Gobierno local celebra que “hoy son más las personas recuperadas de Covid-19 que quienes aún son activos. ¡Juntos lo lograremos!

Ello muestra, a las claras, que en la Ciudad Heroica la situación es más grave que en otras latitudes: no solo es la segunda ciudad del país con mayor número de contagiados y fallecidos por el Covid-19, por millón de habitantes, sino que sus autoridades parecieran no haber tomado conciencia del tamaño de la crisis.

Y, además, la capital de Bolívar podría ser -no creemos que exista otro lugar donde ello ocurra – la única ciudad del mundo donde al frente de la entidad responsable de combatir el temido virus no se halla un ‘general de cuatro soles‘, con vasto conocimiento y amplia experiencia (no en pandemias -claro que no – sino al menos en manejo de crisis), y con un liderazgo notorio. Pero lo que hay es una ‘sargento segundo‘, o tal vez una ‘subteniente‘ bien intencionada. Y, como si ello fuera poco, en calidad de encargada.

Por ello, como periodista, nuestra obligación es mostrar día a día la dura realidad que padece Cartagena y -claro está – respaldar los angustiosos S.O.S. que se lanzan por su salvación. Eso hemos hecho hasta ahora. Y lo seguiremos haciendo.

Pero -asimismo – nuestro deber es mostrar que hasta el hueco más profundo tiene un fondo, y que hasta el túnel más largo y oscuro tiene un final al cual llegaremos algún día, siempre y cuando lo atravesemos con absoluta determinación.

Y, mientras tanto, a proseguir reflexionando sobre el futuro cada vez más incierto de nuestra ciudad. Y, en medio de la crisis por la galopante expansión de la pandemia y el mal gobierno, qué mejor que hacerlo acompañado del poema ‘Esperanza‘, del comediante cubano Alexis Valdés, más conocido como ‘Cuando pase la tormenta‘ y atribuido erróneamente al poeta uruguayo Mario Benedetti.

Para que prosigamos cavilando. Para que recordemos que el instante más oscuro es cuando está a punto de amanecer. Para que confiemos en que más pronto que tarde veremos la luz después del túnel. Para que tengamos fe en que después de la tempestad vendrá la calma, aunque permanezcamos en un navío haciendo agua en altamar, con nuestros destinos en manos de una tripulación compuesta, en su mayoría, por unos oficiales de cubierta soberbios, porfiados, y, lo peor: un capitán con un notorio Complejo de Mesías.

Y para que sepamos que “cuando la tormenta pase“, como nos dice Piero en esta canción, “nos sentiremos dichosos tan solo por estar vivos“:

* Director de Revista Metro

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