Esto opino

Dignidades que indignan

Por Juan Francisco Conrado Ovalle *

De no ocurrir algo inesperado de última hora, todo hace indicar que el próximo 20 de julio, al instalarse un nuevo periodo del Congreso, será elegido el senador oriundo del Atlántico, Arturo Char Chaljub, como presidente del Senado de la República.

Lo anterior, como consecuencia de pactos políticos entre diferentes partidos, en los cuales se había establecido que en este tercer periodo de legislatura recaía la Presidencia de la corporación en un miembro del partido Cambio Radical.

Dentro del trajinar político y los acuerdos que se suscitan puede entenderse la rotación y configuración de las mesas directivas del Congreso con sus respectivas comisiones, en los cuales por los previos acuerdos cada partido político puede postular el militante que considere más idóneo para representarlo en la dignidad respectiva. Sin embargo, es pertinente señalar la responsabilidad y respeto que debe tener el partido postulante con las demás organizaciones políticas para que estas no tengan ningún reparo  y el postulado, en este caso a la Presidencia, se haya ganado por méritos  propio el respeto a ocupar la dirección de la máxima corporación legislativa.

En el caso del senador Arturo Char, si observamos lo que ha sido su transitar en los años que lleva como legislador es muy poco y pobre lo encontrado como realizaciones, mostrando lunares como los presentados en evaluaciones realizadas a los congresistas por la veeduría ciudadana ‘Trabajen Vagos’, donde dan cuenta que durante el periodo como senador del 2.014 – 2.018 presentó 32 incapacidades, lo que representó una ausencia en sus obligaciones legislativas por 149 días, con el agravante, como se señala en el informe de la veeduría, que dichas incapacidades fueron expedidas por médicos particulares, sin la refrendación de la EPS a la cual se encuentra afiliado, o por la ARL, en caso de accidente laboral. Este antecedente nos lleva a preguntarnos: ¿será que un empleado o trabajador  de alguna de las empresas de la Organización Olímpica, propiedad de los Char, con semejante índice de ausentismo, pueda ser ascendido o promovido a un cargo o darle la representación como líder de un proceso productivo? ¿Por qué no se utiliza el mismo criterio de evaluación en sus empresas privadas con relación al desempeño en el sector público? La respuesta es muy sencilla: en el sector privado nos duelen las cosas porque afectan mis bolsillos, mientras que en el público no nos importa porque son los impuestos que pagan los colombianos.

Por otro lado, no genera tranquilidad y desdice mucho de quien va a ostentar el cargo de presidente del Senado, que este esté pendiente por responder ante la Corte Suprema de Justicia por los hechos escandalosos relacionados con fraude electoral en las elecciones parlamentarias del 2.018, donde ya fue condenada la senadora, hoy prófuga de la justicia, Aida Merlano, al quedar en evidencia, de acuerdo a señalamientos de la Fiscalía, que existía toda una organización criminal de compra y venta de votos en la ciudad de Barranquilla.

Ahora bien, de ser elegido don Arturo Char como representante del órgano legislativo, quienes lo erijan en esa posición deberán asumir las críticas y consecuencias políticas por dicha elección, ya que, de presentarse a futuro algún fallo judicial, no podrán salir con la excusa peregrina de que su voto fue producto de acuerdos políticos de los partidos y ese era el candidato de Cambio Radical. Tamaña responsabilidad va desde lo partidista hasta lo individual, de tal forma que los legisladores charistas, al depositar su voto, deben estar convencidos de su decisión para que puedan dormir tranquilos en los días por venir.

Si observamos el panorama que se avecina en materia legislativa encontramos que será un año difícil, en los que se requerirá de gran sapiencia para conducir los debates políticos generados por el manejo del Ejecutivo de la actual pandemia del coronavirus, además de las reformas anunciadas como la laboral, la pensional y posiblemente otra tributaria; la renta básica, amén del proceso de elección del procurador general de la Nación, donde juegan intereses muy importantes para quedarse con un cargo de control de escala nacional.

Así las cosas, prevemos que el ejercicio de Arturo Char como nuevo presidente del Senado en este nuevo periodo legislativo estará lleno de presiones e injerencias por quienes se consideran dueños de dicha posición, ya que la distinción no es producto de sus antecedentes y juicioso trabajo parlamentario.

Por eso hay dignidades que indignan, pues más parecen adquiridas como cualquier cachivache en un mostrador. Parte de lo señalado explica por qué, de las instituciones del Estado peor calificadas, generalmente el Congreso obtiene el primer puesto.

* Ing. Industrial, Consultor Empresarial

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