Opinión

Crónica de una reducción anunciada

Por Felipe Merlano de la Ossa *

A lo largo de los últimos meses habíamos advertido en varias columnas de opinión, que los efectos del coronavirus y la caída de los precios internacionales del petróleo, anunciaban una recesión en la economía mundial, nacional, regional y local, y una crisis fiscal en las entidades territoriales del país. De igual forma, comentamos que las crisis económica y fiscal serían de magnitudes nunca vistas.

Algunos escépticos subestimaron las predicciones, considerando que gracias a la maldición de Casandra, esas advertencias nunca se cumplirían y serían desestimadas por tirios y troyanos; en especial, por estos últimos, coterráneos de la hermosa princesa hija de Príamo y Hécuba.

Si bien desde el mes de abril era evidente la ralentización de los ingresos corrientes del distrito de Cartagena, solo hasta ahora, con la expedición del Decreto No. 0744 del 16 de Julio de 2020, los ciudadanos empiezan a adquirir conciencia de la magnitud del problema que nos corre pierna arriba.

Lo habíamos dicho: los ingresos por concepto de los impuestos predial, industria y comercio, delineación urbana, sobretasa de la gasolina y otros de destinación específica, venían en picada. Y era previsible que fuese así.

Con la caída de la producción nacional, el aumento abismal del desempleo, la falta de ingresos de las familias, trabajadores independientes y vendedores informales, el drama de empresarios de hoteles, albergues, aerolíneas, agencias de viaje, bares, restaurantes, joyerías, guías de turismo, discotecas, almacenes de artesanías y suvenires; así como de la construcción, comercio en general y algunas industrias, era inminente el cese de pagos de los impuestos a la propiedad de casas, apartamentos, lotes y predios en general.

En este mismo sentido, se pronosticaba una baja en las ventas, ingresos y utilidades del comercio en general y varias industrias, al igual que en una disminución del transporte público y privado.

Este es el primer movimiento reduccionista que se hace al Presupuesto de Cartagena de Indias en 2020 y -es posible y bastante probable – que no sea el último. En efecto, los porcentajes de ajustes a la baja en los cuatro principales ingresos tributarios de Cartagena son muy conservadores: IPU vigencia actual -8%, IPU vigencias anteriores 0%, ICA vigencia actual -6%, ICA vigencias anteriores -18%, Sobretasa a la gasolina -3% y Delineación Urbana -7%. Ahora bien, sin conocer la ejecución de ingresos a junio 30 de esta anualidad, no es posible contar con un cálculo aproximado ni certero.

Los efectos inmediatos de esta reducción presupuestal se sentirán en las siguientes dependencias (en millones de pesos): Concejo ($713,9) y Personería distrital ($761,6) [Contraloría, no], Despacho del Alcalde ($4.040), Secretarías del Interior ($593,5), Hacienda ($16.763,6), General ($4.703,1), Infraestructura ($1.651,6), Educación ($3.492,6), Participación ($655,2), Planeación ($1.232,19), Localidades 1 ($1.323,7), 2 ($1.320,6) y 3 ($1.313,6), DADIS ($707,8), Valorización ($688,6), Escuela de Gobierno ($294,9), Fondo de Pensiones ($287,5), Colegio Mayor de Bolívar ($5.438,), IDER ($2.403,8), IPCC ($1.124,2), Corvivienda ($3.327), EPA ($353,9), Distriseguridad ($214,7).

El análisis de esta decisión de la Administración distrital, se debe complementar con un estudio detallado de los gastos que se disminuirán en los estamentos internos de la Alcaldía de Cartagena. Desde ya se presume que los ajustes en los gastos de funcionamiento del Concejo, la Personería y Transcaribe, despertarán exclamaciones de dolor, lo mismo que en la dotación de uniformes y calzados para guardias de la cárcel distrital, la compra de equipos, materiales y suministros, mantenimiento, transportes, comunicaciones, viáticos, impresos y publicaciones, relaciones públicas y cajas menores.

De igual forma, las inversiones -social y en infraestructura – que se realizan desde el despacho del alcalde, las Secretarías, Departamentos, Oficinas, establecimientos públicos e institutos descentralizados, se verán afectadas en forma notable y notoria.

En pocas palabra, el desarrollo humano, económico, ambiental y cultural del Distrito Turístico y Cultural sufrirá un frenón abrupto y profundo. El Plan de Desarrollo ‘Salvemos a Cartagena’ acaba de toparse con una nueva muralla, que será difícil de sortear. Un gran acuerdo distrital es un requisito sine qua non; el conocimiento y la experiencia durante 60 años de vida me indican que la única salida para vencer a la Covid-19 y la crisis económica, financiera y fiscal, es la unión de voluntades, esfuerzos y sacrificios entre gobernantes y dirigentes políticos, empresariales, académicos y ciudadanos.

Sin abandonar la lucha contra la corrupción y la politiquería, hay que crear consensos, abrir espacios de diálogos y construir en forma colectiva un plan que nos devuelva la esperanza de un mejor presente y un promisorio futuro para más de un millón de cartageneros y cartageneras. No hacerlo, podría ser interpretado como un vacuo e irrazonable sacrificio colectivo. ¡Sin embargo, Cartagena necesita hoy a los integrados, no a los apocalípticos!!

Lea Decreto 0744 de 16 Julio 2020 “Por medio del cual se efectúa una reducción en el presupuesto…”

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