Esto opino

Lo que no podemos callar las mujeres

Por Yolanda Wong Baldiris *

En estos momentos de la vida muchas mujeres están callando maltratos físicos y verbales, abusos, intimidaciones y todo tipo de acciones que violentan su alma.

A esas mujeres que con el silencio se vuelven cómplices de esas acciones, hoy les digo que es hora de levantar vehementemente la voz para recuperar el valor propio que tienen oculto y que en ocasiones les cuesta trabajo identificar.

De igual manera las invito a que estudiemos las historias de Evita Perón, Sally Ride y Margaret Thatcher, quienes llegaron a espacios que el imaginario colectivo consideraba de única opción para los varones pero que el descubrir su valor las llevó a tener logros no esperados. No es precisamente para rivalizar sino para equiparar fuerzas y sentir que realmente hay una equidad de género, pues las más machistas somos nosotras mismas cuando evaluamos roles y descartamos posiciones por contener ejercicios de fuerza o acciones de extrema exploración.

Pues no, la mujeres somos seres inigualables que tenemos características naturales que nos hacen únicas, una de esas es que somos la especie que por naturaleza podemos multiplicar otros seres, somos capaces de engendrar y dar a luz, nosotras hemos demostrado gran capacidad de realizar múltiples acciones simultáneamente y una audacia natural con el sentido común.

Si nos vemos como la descripción anterior seguro tendremos la fuerza suficiente para encarar situaciones que nos hacen bajar la cabeza, resolverlas y continuar el camino con la lección aprendida, como también convertir el dolor en una nueva oportunidad y reconstruir sobre la cenizas, de verdad somos la especie más valiente que hay sobre la tierra; así lo creo y lo vivo.

Por eso a ti, amiga, que lees en este momento estas humildes líneas, te conmino a que incursionemos en trabajar en hacer equipo con el sexo opuesto, demostremos que estamos tan capacitadas como ellos, así como también no hay labor imposible de ejecutar por unas manos femeninas; pero, eso sí, delimitar líneas de respeto para que el éxito de las tareas realizadas sea la sapiencia más que otra cosa.

Para terminar quisiera decirles que esta pandemia ha desnudado muchas situaciones o circunstancias en torno a las relaciones interpersonales de géneros, pero también nos hacen un llamado a reorganizar quiénes somos y cómo interactuamos hombre y mujeres. Esa es la razón por la que hoy hablando de equidad de género no podemos revictimizar a aquellas que han sido violentadas y ultrajadas por manos cobardes y carentes de principios y valores hacia nosotras.

A los hombres recalcarles que el llamado es a hacer equipo y trabajar en unidad, ya que tienen que aceptar que las mujeres hemos logrado equilibrar la balanza y demostrar que somos el verdadero complemento para continuar el camino.

Recordarles también que no solo somos valientes y esforzadas; también somos capaces y osadas con un alto sentido de la realidad que hoy nos posiciona como orientadoras de realidades fracasadas en el pasado por ustedes los hombres.

Ser machistas es un aptitud obsoleta y grotesca pero, sobre todo, es una acción cruel y desagradecida porque vale la pena recordar que todos nacemos del vientre de una mujer, la cual expone su vida y cuida durante nueve largos meses a esa criatura que poco a poco se va asomando al mundo, criatura que puede ser hombre, y con el transcurrir del tiempo ese hombre se va olvidando  de sus orígenes, hasta el punto que puede llegar a cometer acciones delictivas contra ellas, es decir, contra nosotras las mujeres.

Es por ello que ya es el momento de reflexionar y aceptar que nosotras desempeñamos un papel importante en todos los escenarios.

Señores, no es una actitud feminista sino de justicia y equidad con nuestro género.

* Abogada. Exalcaldesa (e) de Cartagena

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