Esto opino

A otro cantar

En este confinamiento de horizonte móvil, es tiempo de distancias cercanas e intensa quietud, incertidumbres ineludibles y certezas débiles, de desconfianzas sanas, distancias, fronteras próximas al yo, esperanzas detenidas, realismo ilusionado, bocas que deseo desnudar así los besos sean para soñar.

Hay días como hoy que al ver el mar, pienso en la bióloga Sylvia Earl recordándonos que “sin azul no hay verde y sin verde no hay nosotros”. Y claro, me fortalezco más allá del diario conteo de muertos del mundo y el terruño, espanto al viejo y el temor al intruso.

Acto seguido pienso qué estamos haciendo con las aguas y sus manglares, el bosque seco, la selva tropical. En un chat llega la agredida Amazonía y hiere la caravana de asesinados árboles benefactores sobre un ciento de tractocamiones. Pienso y maldigo a Bolsonaro y los otros. Reacciono pensando en las 51.4 hectáreas de manglares acá y en un injusto ataque por la denuncia del crimen ambiental.   

Es que el 26 de julio es el día internacional de la defensa de los manglares en el mundo y me energiza reiterar que no están solos, que en Cartagena de Indias, unidas las instituciones, defendemos este ecosistema de tanto valor para el presente y futuro de nuestras vidas.

Son Patrimonio Natural, los conquistadores aquí los encontraron y su conquista incluyó doblegarlos y enfrentar la fauna exuberante que protegía su frontera. En lugares donde hay murallas hubo manglares y, como ayer, hoy talados en su espacio hay edificios, casas sólidas o precarias en un suelo que es de todos.

Su uso en la construcción fue intenso hasta que basados en el Decreto 1681 de 1978 y la Ley 99/93, unidos con las Fuerzas Armadas, en Ecobloque, (1995-97) derrotamos esa praxis abusiva que mermó el recurso a 88.246 hectáreas en todo El Caribe. Se iniciaron cientos de investigaciones que fueron precluidas. Ahora será otro el cantar. Los manglares están protegidos en el POT y el POMCA porque son esenciales en la interfase agua tierra firme y están asociados a las bahías, ciénagas, estuarios, meandros y otros hábitat similares de  recursos hidrobiológicos. Controlan la erosión costera, son grandes resumidores de CO2, productores de oxígeno, salacunas de la vida de los moluscos, crustáceos, peces, aves, mamíferos, reptiles, anfibios y hábitat de los humanos desde tiempos inmemoriales. Socios de los corales, el artículo 207 de la Ley 1450/11 los proteja a ambos. Hoy se prohíbe la acuicultura y las sabaleras que con escritura de “posesión” se ofrecen en Marlinda y Villagloria como diamantes por pulir.

Hoy con el decreto de 1078/15, la Resolución 1263/18 y la rezonificación se fortalece la preservación, restauración y el uso sostenible.

Ante el desacato e indolencia en Marlinda y Villagloria, complicidades y delincuencia en el robo iluminado de la margen derecha y la devastación en Tierrabaja, convoco a fortalecer la decisión soberana de vencer y hacer posible la resiliencia.

* Abogado, ambientalista, coordinador del Ecobloque del Distrito de Cartagena.

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