Esto opino

La jirafa y la serpiente

Por Carlos Ardila González *

– “Tiene el cuello largo, largo, muy largo, como una serpiente, que, como usted sabe, teacher, es un animal sin extremidades, cuerpo alargado y estrecho, cabeza chata, boca grande, dientes afilados y piel escamosa“.

– “Sí, muy bien, Pepito, pero eso que describes es una serpiente. Yo te pregunté fue por la jirafa“.

– “Por eso, profe; la jirafa es un animal con el cuello largo como una serpiente, y esta es un animal…

Así, saliéndose por la tangente, pretenden ciertos funcionarios responder las inquietudes ciudadanas: contestando solo una parte de lo que se les pregunta, haciendo mutis por el foro sobre los aspectos sustanciales de cada interrogante; o, peor aún, montándose ágilmente a coposos árboles y yéndose en forma olímpica por las ramas.

A un ciudadano de a pie no se le puede exigir que responda lo que no le conviene contestar. A menos, claro está, que se trate de un requerimiento judicial. Ello se entiende. Pero a los funcionarios del Estado sí les es exigible atender las quejas, peticiones y reclamos de la ciudadanía. Y en el caso de una ‘administración transparente y anticorruptiva’, como se precia de ser esta, sorprende que algunos de sus funcionarios insistan en desoír las voces de la comunidad. O en hacerse los desentendidos.

Lo hizo una vez el secretario de Hacienda del Distrito, Dewin Pérez Fuentes, quien, ante una serie de inquietudes suscitadas en el marco de un proceso de mínima cuantía para “la prestación de servicios de difusión de mensajes institucionales intensivos en programas radiales dirigidos por periodistas independientes de la banda AM de la ciudad”, se limitó a responder aspectos relativos a la controversia jurídica con un oferente, pero nada dijo del hecho de que, sospechosamente, un contratista a su servicio haya recabado información sobre las parrillas de unas emisoras, una labor que le correspondía adelantar a los oferentes y no al contratante. Además, no mencionó el hecho -este aún más grave – de que durante el proceso se haya aportado al menos una certificación falsa, o copiada literalmente de otra, lo cual sería -al menos – un burdo ‘copy and paste‘ que arroja serias dudas sobre su autenticidad. Tantas, que el propio alcalde William Dau Chamatt, enterado por Revista Metro de esta inverosímil causalidad y otras dudas más, ordenó que se solicitaran las debidas “recertificaciones con soporte documental de experiencia contractual“, como él mismo informó. Pero de esto no se ha dicho nada.

Y lo ha hecho en reiteradas ocasiones la secretaria general del Distrito, Diana Martínez Berrocal, quien, ante los dardos que le lanzan desde las orillas de la oposición política, pero también desde atalayas cívicas y periodísticas, se limita a escuchar y callar. O a explicar unas veces, como hiciera Pepito, lo que es una culebra, cuando lo que se le pregunta, de manera clara, es qué es una jirafa.

* Director de Revista Metro

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