Historias

El mito de los médicos cubanos, ¿negocio tipo exportación?

Por Juan Diego Perdomo Alaba *

La semana pasada se desató una polémica en el país luego de que el alcalde de Medellín, Daniel Quintero Calle, le solicitara al embajador de Cuba en Colombia una brigada médica para esa ciudad. A esa petición se unió el gobernador del Magdalena, Carlos Caicedo Omar. Y como era de esperarse, hubo escaramuzas de polarización.

Unos argumentaron que frente a la gravedad de la emergencia primaba la vida de la gente, por eso vieron con complacencia la solicitud de asistencia médica a la Isla, toda vez que la medicina cubana es muy reputada y reconocida hasta por la misma ONU por su excelencia y eficiencia, y sin duda se celebra como unos de los principales logros de la Revolución castrista. Otros sectores radicales vieron en esta propuesta la entrada para inocular el virus comunista al país, “todo un despropósito“. Algunos más señalaron, asimismo, que era un gasto innecesario y que la prioridad la deberían tener los galenos locales.

Cuba, a pesar de tener unos recursos limitados y estar sometida por décadas a sanciones económicas por parte de su vecino gringo, tiene un servicio de salud gratuito y universal, financiado cien por ciento por el régimen. Muchas medicinas de alto costo están subvencionadas; todo el sistema está estatizado.

Actualmente existen 22 facultades de ciencias médicas distribuidas por las provincias del país. La carrera básica se estudia en seis años. Desde el segundo, los estudiantes cambian las aulas por salas de hospitales y atienden a pacientes con todo tipo de enfermedades. El servicio militar es obligatorio tras finalizar la secundaria durante un año si continúan sus estudios en la universidad, y dos en el caso contrario; excepto para los estudiantes de Medicina, que están exentos de hacerlo. La isla, con más de 11.2 millones de habitantes, tiene la mayor cifra del mundo de médicos por cada mil habitantes: 9, lo que es igual a tener un médico por cada 120 personas. Medio siglo después de la Revolución, Cuba cuenta con aproximadamente 95 mil médicos y más de 85 mil enfermeros, según el más reciente Anuario Estadístico a inicios de 2019.

Las misiones médicas cubanas

También llamados el ‘Ejército de las batas blancas’. Estas famosas misiones consisten en el envío de profesionales sanitarios a países que así lo solicitan al gobierno cubano. Peticiones que por lo general llegan en época de crisis. Lo habitual, no obstante, es que las realicen naciones que desean reforzar especialidades médicas concretas o que necesitan cubrir la atención sanitaria en zonas alejadas o arriesgadas a las que no quieren ir los médicos locales. La región italiana de Lombardía, por ejemplo, una de las más golpeadas por el coronavirus, reclutó a 53 médicos cubanos, despedidos recientemente entre aplausos por sus habitantes y autoridades.

Actualmente hay poco más de 28 mil médicos cubanos en 59 países de los cuales 37 presentan casos masivos de Covid. A lo largo de los años, más de 400 mil profesionales han cumplido misiones en 164 países de África, América, Oriente Medio y Asia.

En tiempos de coronavirus, las especialidades más demandadas por los países son la terapia intensiva, virología, epidemiología y farmacología, de acuerdo a reportes de la prensa estatal.

¿Diplomacia médica?

Sin embargo, estas misiones no son actos de solidaridad espontánea o altruismo de Estado. Y aunque en algunos casos -como catástrofes o desastres naturales – son iniciativas solidarias cuyo coste asume el gobierno, la mayoría de las misiones entran en la categoría de exportación de servicios profesionales, una de las principales fuentes de divisas de Cuba. “Todo un negocio”, denuncian los contradictores del régimen. O por lo menos así lo refleja la Oficina Nacional de Estadística e Información cubana, que declara a la exportación de los servicios de salud de Cuba como la principal fuente de ingresos de divisas del país. Al respecto, Abraham Jiménez Enoa, en columna para el The Washington Post, indicó que en 2018, “único año en el que el gobierno dio detalles de lo que ingresa, la isla percibió 6,400 millones de dólares por este concepto“.

Ahora, el estipendio que un país solicitante paga por cada profesional cubano varía, pero los galenos solo reciben un porcentaje de ese dinero; se estima que entre el 20 y el 30%. El resto va a las arcas del gobierno cubano que, según fuentes oficiales, se destina a financiar el sistema de salud gratuito en la isla.

Yordanka Rodríguez **, médica cubana radicada en Panamá, le confirmó a este reportero que hoy en día los médicos cubanos en misión reciben por sus servicios un salario de 2.850 dólares mensuales, de los cuales el 70% va para el gobierno y el 30 restante para el profesional. “En los acuerdos bilaterales, que por lo general se hacen con gobiernos afines a la Revolución, no se especifican sueldos, ni nombres de los médicos, ni los lugares a donde irán a prestar sus servicios“. Rodríguez, quien perteneció a estas misiones médicas, contó que nadie viaja engañado. “Recibimos un sueldo que nos alcanza para lo básico y por lo general tenemos que compartir la vivienda con otro colega. Y eso sí, de acuerdo al país, precariamente; por ejemplo, en Venezuela fue complicado, muchas veces usé mi sueldo para resolverle a la gente. Las condiciones de trabajo eran muy precarias“. Y precisa, “Mira, yo soy nefróloga y, como especialista, hace unos 10 años el gobierno ecuatoriano transfería a La Habana 2.600 dólares, de los cuales sólo recibía 800“.

Una nota de prensa de la radiodifusora estatal Deutsche Welle DW plantea que sobre las misiones médicas cubanas, relatores especiales de la ONU hablan de “Esclavitud moderna“. Human Rights Watch -HRW – se suma a las denuncias sobre las condiciones de trabajo y las califica de “draconianas“, con normas de conducta que violan numerosos derechos básicos de los médicos llamados “colaboradores“, como la libertad de expresión, libertad de reunión, libertad de movimiento, derecho a la privacidad y otros.

José Miguel Vivanco, director de HRW para América Latina, ha dicho en varios escenarios que “los médicos cubanos están haciendo un trabajo valioso, pero a expensas de sus derechos más básicos”. Y añade que “los gobiernos que quieren el apoyo de los médicos cubanos deberían animar al régimen cubano a revisar este sistema orwelliano, que dicta a los médicos con quién vivir, o de quién se pueden o no enamorar, y hasta con quién se les es permitido hablar“.

El famoso podcast español Radio Ambulante entrevistó al médico cubano Aliosky Ramírez Reyes, quien explicó que la vocación de servicio del galeno cubano es innata y por eso van “hasta el Polo Norte si es posible“. Manifestó que, aunque fue militante y seguidor de Fidel, vio con el tiempo que las condiciones de las policlínicas cubanas son precarias e insuficientes y “toca hacer malabares para conseguir los insumos médicos para trabajar“.

Portarse bien es un requisito para que no les quiten el “derecho a cumplir misión“, anhelo de todo médico cubano. Y de cualquier cubano: salir de Cuba. El sueldo de los facultativos en la Isla es de unos 60 dólares, pero es recibido en pesos cubanos, el doble del salario mínimo mensual. Ser médico da prestigio pero parece que alcanza para muy poco. Pero a Ramírez le llegó el turno, dijo: lo mandaron a Venezuela. Allí estuvo tres años. No le permitían relacionarse ni interactuar con nadie más que con sus pacientes. Mucho menos con la prensa. No podía salir después de 6 de la tarde. Vivía hacinado con otros colegas y deportistas compatriotas. Su salario de 200 dólares se lo depositaban en una cuenta en Cuba y sólo los podía usar a su regreso, al final de la misión. En Venezuela le pagaban un básico que usaba para comprar comida, algunos 30 dólares al cambio. La disciplina de la misión era absoluta, cuenta el médico; con razón la HRW habla de “condiciones draconianas“. También denunció amenazas constantes de sanciones. “Siempre hubo muchas presiones, me sentí vigilado“. Luego lo mandaron a la Brasil de Dilma, donde le fue mejor. Cuando hubo cambio de gobierno aprovechó para pedir asilo político. Se quedó. “Cualquier cosa era mejor que semejante opresión“, recalcó. “Extraño Cuba, pero en Brasil tengo garantizadas mis libertades“, precisó el médico.

Dayli Coro no regresó a su natal Cuba, se quedó en España. La BBC la entrevistó en 2019. Dice que estudió medicina por vocación. Tras graduarse se unió a las ‘Misiones internacionalistas’. Pasó de ganarse 15 dólares en 2011 en la Isla, a 125 en sus primeros seis meses en Venezuela. En su tercer año ya ganaba 350. Su familia en Cuba recibía un bono de 50. Estuvo en la misión Barrio Adentro, en El Silencio, Caracas, la misma donde estuvo Aliosky. Cuenta que se encontró en una “zona de guerra“, casi muere en medio del fuego cruzado por la ola de violencia generada por la inestabilidad política y económica que asomaba con fuerza en la Venezuela madurista. Agentes de seguridad cubanos vigilaban permanentemente. Y junto a su equipo de trabajo -dijo – tenían que cumplir una serie de objetivos semanales establecidos por los líderes de la misión y relativos al número de vidas salvadas, pacientes ingresados y tratamientos para ciertas enfermedades, es decir -explicó – tenían que falsear las estadísticas inventándose pacientes, consultas y patologías que no existían.

Dice la especialista que al exagerar la eficacia de las misiones, las autoridades cubanas podían, según el informe, “pedir más dinero al país de acogida o justificar la ampliación de la misión“. Además denunció presiones políticas; dice que el gobierno venezolano la instaba a privilegiar la atención a pacientes afines al chavismo. Regresó a Cuba donde fue destinada a un hospital sin unidad de cuidados intensivos. Empezaron a perseguirla. Le tocó huir de la Isla. “Pronto me di cuenta de que nuestra misión era más política que humanitaria“.

Sanciones a los ‘indeseables’

De acuerdo con lo informado por otras fuentes que, por razones de seguridad, pidieron reserva de sus nombres, quienes abandonen las misiones tienen fuertes sanciones disciplinarias que van desde la retención de salarios hasta la expulsión de la misión y el regreso a Cuba. El código penal -señalaron – prevé sanciones hasta de 8 años de cárcel a los evasores o ‘indeseables’.

La legislación cubana limita el derecho de los médicos y otros cubanos a salir del país“, manifestaron. Restringe el acceso a pasaportes corrientes, y los trabajadores de la salud que forman parte de misiones reciben pasaportes ‘oficiales’ que sólo tienen validez durante el período de la misión. Y, además, los médicos son considerados población “regulada” y deben obtener una autorización especial para salir del país antes de recibir un pasaporte.

Países importadores durante la pandemia

En México hay 764 médicos y enfermeros cubanos. El gobierno de Andrés Manuel López Obrador destinó cerca 6.2 millones de dólares en el acuerdo que estableció con el gobierno cubano para su contratación.

Testimonios de médicos cubanos revelados por el Diario de Cuba precisan que por lo servicios que han prestado en CDMX recibieron 660 dólares para tres meses, dinero que, se les indicó, es para comida.

Según el portal EuroNews, en Portugal hay un contingente laborando desde antes de la pandemia. El gobierno paga 50 mil euros al año por persona.

El ‘humanitarimo diplomático’, por el contrario, sí aplicó recientemente en Italia, en marzo, al inicio de la pandemia. Concretamente en Lombardía, de las regiones más afectadas por el virus. El gobierno local en su momento reconoció no contar con suficientes medios para hacer frente a la situación y decretó la posibilidad de reclutar personal médico foráneo. El consejero regional de Sanidad, Giulio Galera, tal como lo hicieran en Colombia los mandatarios seccionales Quintero y Caicedo, le envió una carta al presidente cubano Miguel Díaz-Canel, solicitando una brigada médica, y el mandatario le cumplió.

El último reducto sanitario que quedaba en Italia regresó a la Isla a mediados de julio después de tres meses, según el embajador cubano en Roma, José Carlos Rodríguez, “ayudando a combatir el virus de forma solidaria y gratuita“. Frente a la polémica de si se cobró o no por la misión médica, el embajador cubano negó que Italia haya pagado por esta ayuda: “puedo decir de manera clarísima y diáfana que nuestras brigadas médicas no han recibido ni el más mínimo pago por parte de las autoridades nacionales ni locales de Italia“. 

** El nombre fue cambiado por seguridad a solicitud de la fuente.

* Periodista

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