Esto opino

Lo que diga la mayoría

Por Euclides Castro Vitola *

Nos ha enseñado la historia que cuando las crisis arrecian básicamente quedan dos caminos: abandonarse al desarrollo y consecuencias lógicas del hecho, o tratar de enfrentarlo y aprovecharlo de alguna manera que resulte útil a nivel personal, familiar o social.

Es por esto que en el mundo maniqueo de la era post muro de Berlín, del dualismo ideológico socialismo/capitalismo; también se emplea el método binario para percibir el mundo y solo te permiten ser optimista o pesimista. En el primer grupo aparecen los que ven el vaso medio lleno y, en el segundo, los que patearon el vaso, se cortaron un tendón, tuvieron que someterse a una intervención quirúrgica e intensas terapias, perdieron la movilidad del dedo gordo del pie, debieron abandonar las prácticas de fútbol y truncaron su carrera en Europa. Varios son proctólogos hoy día y siguen viendo el panorama muy oscuro.

Pero más allá de las diferencias con que la que los medios masivos de comunicación han abordado la pandemia -como salseros vs. vallenateros, escépticos vs. metafísicos, Real Madrid vs. Barcelona, reggaetoneros vs. cualquiera con oídos – también hay un segmento social conformado por quienes se conceden la licencia literaria de la hipérbole al contar sus anécdotas o sus propias actuaciones. Básicamente, se trata de personas que se toman muy en serio a sí mismos y cuentan a la vez con una visión sobreestimada de sus capacidad o habilidades. Más o menos como cuando Pablito Armero intentaba poner un centro al área rival o James al dar una entrevista para radio.

Esta semana el mundo se llenó de júbilo al conocer la esperanzadora noticia del desarrollo de una vacuna contra la enfermedad originada por el SARS-CoV-2, anunciada por investigadores de la Universidad de Oxford. Pero, tal y como lo determina la tercera Ley de Newton, cada acción conlleva una reacción, y por cada noticia positiva, usualmente, se produce una negativa. Ante el anuncio de la pre-orden de millones de dosis solicitadas por los diferentes países del orbe, Colombia también se ubicó en el partidor de quienes pretendían entrar en las negociaciones respectivas para adquirir la anhelada cura, salvo porque determinó que el jefe negociador sería ‘Pachito’ Santos. Es como poner a Andrea Bocceli a enhebrar una aguja.

En el plano local, un grupo de adolescentes tardíos, motivados por la dictadura del like, consideraron prudente, adecuado y pertinente llevar a cabo una chanza con la que pretendían asustar a las personas haciéndoles creer que serían detenidas y confinadas en un sitio dedicado a individuos indisciplinados socialmente frente a las medidas de seguridad para evitar la propagación del Covid-19. El nivel de planeación de la gracia estaba a la altura intelectual de tomar límpido para matar el virus. Desconozco cuál será su estrategia de defensa ante las autoridades judiciales, pero yo solo diría que fue ignorancia para buscar empatía. No hay nada más democrático -y que nos una más – que la ignorancia. Deberíamos incluso fundar el Partido Independiente Político de la Ignorancia (PIPÍ, por sus siglas), aunque, pensándolo bien, creo que ya está creado y muy bien representado a nivel nacional.

Y es que, en ocasiones, algunos comportamientos resultan tan innecesarios como ponerle anestesia a un mudo en una operación.

Este episodio, en particular, debería servir para sentar las bases del autocontrol y abandonar ese deseo tonto de convertirse en ‘influencer’ sin tener nada que aportar a la sociedad. Sin embargo, los entiendo. Ver a Duque cada día en televisión puede enviar el mensaje de que cualquier tonto, haciendo lo necesario, podría conseguir grandes metas.

Para no olvidar: A Ian, porque siempre acabamos llegando a donde nos esperan.

* Abogado y periodista

.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es aviso-tinaja-domicilios.jpg
Etiquetas

Publicaciones relacionadas

Cerrar