Esto opino

Nostalgia

Por Euclides Castro Vitola *

Una avalancha de sentidos comentarios generó en las redes sociales el anuncio de la familia Bolaños por la interrupción indefinida de los programas creados por ‘Chespirito’, a partir de una dura disputa con la todopoderosa Televisa, dueña de los derechos sobre los programas. Sin entrar a discutir la calidad de sus producciones o el recurrente mensaje de aceptación y romantización de la pobreza, avalado por el Partido Revolucionario Institucional -PRI, ideológicamente ubicado en la derecha mexicana, lo cierto es que ‘El Chavo’ en Latinoamérica es como el Merthiolate, los trululú de limón o la uva Postobón: lleva tanto tiempo entre nosotros que, sin importar que tan malo sea, hace parte de los recuerdos de la infancia y eso les da un barniz de nostalgia y un mayor valor emocional.

Hollywood, con su descomunal presupuesto para publicidad, ha hecho creer que es la gran fábrica de sueños y creatividad. Sin embargo, desde 2011 hasta aquí, han filmado 211 refritos (remakes) basados en éxitos de los 80 y 90’s, apelando a la nostalgia de esos niños que hoy son adultos con poder adquisitivo. La mayoría busca llenar las salas con padres que lo vivieron y los hijos de estos arrastrados por el sentimiento a flor de piel. Porque, aunque cuestionable, nada mueve más los corazones, y por ende los bolsillos, que la lagrima fácil. Por mi parte sólo lloro con un par de películas de ‘Lars Von Trier’ y cuando como Halls negros con la mascarilla puesta.

Sin ir más lejos: la televisión colombiana lleva reestrenando una y otra vez todas las producciones exitosas (o no) de los últimos veinte años, desde ‘Betty la fea’, ‘Rubí’, ‘Elif’, ‘Los Reye’s, hasta la testosterónica ‘Pasión de Gavilanes’, que terminó siendo de gran utilidad para mejorar el nivel actoral en Colombia; solo había que ver un solo capítulo para saber cómo No se debía actuar frente a una cámara. Dicen los metafísicos que cada emisión hacía que Shakespeare y Sófocles gritaran de dolor desde el más allá, y cada vez que Juan Reyes recitaba una de sus líneas, un aspirante a actor se quedaba trabajando de mesero para siempre.

Y es que, sin lugar a dudas, la nostalgia es un gran ancla en la balanza, que termina generando desequilibrio en la toma de decisiones. Padres que inscriben a sus hijos en los mismos colegios o universidades en los que estudiaron ellos; los que escuchan eternamente las canciones que los hace evocar momentos inolvidables o aquellos que aprovechan las redes sociales para contactar a viejos amores, sin tener en cuenta que lo bello de esos momentos es que justamente ya pasaron y quedaron fijados en la memoria. Además de pusilánimes, quedan graduados de inmaduros emocionales automáticamente. Pretender resucitarlos después de tantas otras vivencias, como si se estuviera en un eterno ‘Día de la marmota’ (Groundhog Day) o en ‘Feliz día de tu muerte’ (Happy Death Day), solo hace que te aferres al ayer y no logres superarlo; como esas figuras pasadas de moda que se inventan escándalos sexuales o peleas en bares para atraer a un público olvidadizo que prefiere divertirse con el más reciente meme de Jerry o el de ‘Manejando la tranquilidad’. Mauro Urquijo, Yina Calderón, ‘Epa’ Colombia, no es con ustedes.

Igual ocurre en la política. El mundo está viviendo un crudo reverdecer de los movimientos ultranacionalistas que promueven ideas extremas, amparadas en antivalores populistas que tuvieron su origen en épocas en las que el desarrollo sociológico y democrático era ambiguo e hipócrita cuando se trataba de mujeres, minorías étnicas o extranjeros. La base fundamental era apelar a ideas manipuladoras y a mentiras exageradas hasta el ridículo: Mussolini vendió que había que regresar a Italia a las épocas del imperio romano; Franco recurrió a los paradigmas de los celebérrimos reyes católicos y de acabar con la desunión y el Comunismo en España; y en cuanto a Hitler, solo resta decir que, junto a Goebbels, creó el mayor aparato de propaganda política falsa que ha visto la humanidad. Era tan directa, cínica y constante, que hace parecer que RCN es la BBC de Londres.

En Colombia el caballo de batalla ha sido la lucha contra el ‘castrochavismo’ omnipotente, con un abanico de habilidades sobrenaturales que va desde ser capaz de volver gay a nuestros hijos, hasta de hacer que veinte malpagos médicos cubanos tengan una mayor tasa de contagio y letalidad de sus ideas con un solo estornudo, que el propio coronavirus. La nostalgia malsana por el poder ha llevado a los caudillos locales a mentir, engañar y torpedear a todo lo que represente un riesgo para sus intereses enfermizos de poder personal, y por eso recurren siempre al recuerdo de su legado, real o aparente, que estratifica y sectariza la sociedad, aunque eso implique incendiar las bases de la democracia y el Estado social de derecho para volver a succionar directamente el néctar del poder omnímodo.

Yo, mientras tanto, seguiré pensando que se ha hecho mucho escándalo por el 5G, pero, ¿y qué traerá el 6G?

Para no olvidar: A mis tías, María y Nille, disciplina y ternura en perfecto equilibrio.

* Abogado y periodista

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