Esto opino

La UTB, medio siglo de superación

Por Juan Francisco Conrado Ovalle *

Cumplió el pasado cinco de agosto cincuenta años de constitución la Corporación Universitaria Tecnológica de Bolívar, convirtiéndose en la primera universidad privada fundada en Cartagena de Indias. Nace la institución cuando la educación universitaria en la ciudad solo era brindada por la Universidad de Cartagena y la Escuela Naval de Cadetes Almirante padilla, reservada esta para la formación profesional de oficiales de la Armada nacional.

La fundación se da por iniciativa de unos conciudadanos, entre los cuales podemos señalar a Carlos Tinoco Orozco, Alberto Soleiman M. y Hugo Gentile G, entre otros; algunos de ellos con residencia para la época en la ciudad de Cali, quienes ante la ausencia de instituciones que brindaran oportunidad de formación a los jóvenes bachilleres que egresaban de los colegios de educación secundaria de la ciudad y el departamento, ven la oportunidad de llenar un vacío sentido, dado que para acceder a estudios universitarios fuera de la ciudad era necesario el desplazamiento a ciudades como Bogotá,  Medellín o  Bucaramanga,  donde había una mayor oferta de universidades, amén de Barranquilla, donde, además de la Universidad del Atlántico, habían comenzado actividades académicas en pocos años precedentes universidades privadas como la Universidad del Norte (1966) y la Autónoma del Caribe (1967).

Considerando el contexto a nivel nacional y regional de la educación superior, encontramos que en la década del 70 se da un ambiente universitario caracterizado por las protestas y manifestaciones estudiantiles en instituciones públicas como privadas, donde la parálisis de actividades académicas y cancelaciones de semestres estuvieron al orden del día.

Considerando además el auge que ya se percibía del desarrollo de la zona industrial de Mamonal alrededor de la refinería y del sector petroquímico, se daba la necesidad de contar con una institución que además de abrir las puertas a bachilleres, también sirviera para una mejor calificación de nuestra mano de obra vinculada a las factorías allí instaladas.

En ese marco de dificultades y agitado ambiente universitario de  la década del 70 a nivel nacional, es designado como primer rector de la UTB el abogado e historiador Eduardo Lemaitre Román, quien para dejar claro ante los diferentes estamentos de la naciente universidad cuál era el pensamiento rectoral, en las palabras de bienvenida a los primeros estudiantes matriculados  expresó: “los estudiantes revoltosos no son para nuestra universidad, y deben desengañarse,  aquí en la Universidad Tecnológica de Bolívar la pelea no es peleando, la pelea es estudiando, para después ganar la batalla de la vida, del desarrollo y de la justicia social”  *(1).

Vale la pena señalar que los primeros programas académicos fueron de Ingeniería, Economía y Administración de Empresa, en horario nocturno, lo cual permitió el retorno a las aulas a muchos trabajadores de la zona industrial de Mamonal.   

En el transcurrir de esta media centuria no han sido pocas las dificultades que se han debido superar, para consolidarse y posesionarse en lo que hoy representa la UTB, para la ciudad y la región. En ese orden encontramos cómo a partir de 1973, cuando se retira el Dr. Lemaitre de la rectoría, se da una crisis económica que la tuvo al borde de desaparecer, lo cual, sumado a una desestabilización, cuando pasaron por la rectoría de la institución cinco rectores en un lapso de tres años (1973 a 1976), incluyendo como encargados por pocos meses a dos miembros de la junta directiva de la Cámara de Comercio de la ciudad; razón por la cual representantes estudiantiles, en su mayoría también trabajadores, ante la gravedad de la crisis, acuden a la entidad gremial para que contribuyan a evitar la desaparición de la UTB, con las consecuencias que ello generaba para toda la comunidad universitaria.

En 1975 se produce una reforma de los estatutos de la UTB, contemplando el ingreso de los gremios económicos de la ciudad en el máximo organismo de dirección, lo anterior con la intervención del Ministerio de Educación, el Icfes y el beneplácito de docentes y estudiantes; posteriormente se generan demandas por parte de algunos socios fundadores, situación que es resuelta muchos años después, logrando despejar el camino hacia el desarrollo.

A partir de 1977 asume el capitán en retiro Luis Enrique Borja Barón como rector de la UTB, quien la consolida, dándole prioridad al desarrollo físico, para ofrecer mejores condiciones locativas y permitir atender un mayor número de estudiantes dado que un porcentaje muy significativo para el funcionamiento dependía de los ingresos por matrículas, por ello se adquieren varias casas vecinas a la Casa Lemaitre, en Manga, sede principal desde inicios de labores, con lo cual se logran adecuar varias aulas y construcción de otras en patios de las propiedades obtenidas.

Considerando la ampliación de la oferta académica y dándole prioridad a los horarios diurnos, se adquieren en 1984 las primeras cuatro hectáreas de las veinte y siete con las cuales hoy se cuentan, dando posteriormente inicio a todo el plan de desarrollo físico que hoy se conoce como el campus de Ternera.

En el segundo semestre de 1990 y primero de 1991 le toca afrontar a la institución, con el rector a la cabeza, una huelga que llevó a la parálisis de todas las actividades académicas, en la que participaron estudiantes y profesores que protestaban por mejores condiciones y participación en organismos de decisión de la universidad. Después de intensos diálogos, como testigo presencial de los acontecimientos, se logra con la participación del ingeniero Ramón León Hernández allanar caminos de entendimiento que permitieron el levantamiento de la huelga y posterior interlocución más fluida entre diferentes estamentos universitarios y representación en organismos de dirección.

Después de 25 años como rector el capitán Borja Barón (QEPD), decide retirarse a mediados del año 2001, para disfrutar de su pensión de jubilación, remplazándolo interinamente la ingeniera Sofía Trillos hasta el primer semestre del año 2002 cuando llega a la rectoría Patricia Martínez Barrios, quien venía precedida de ocupar cargos a nivel nacional en el sector educativo, con lo cual se visionan nuevas prioridades como el fortalecimiento a partir de un nuevo direccionamiento estratégico que permitió la acreditación institucional y el reconocimiento  como universidad por parte del Ministerio de Educación, amén del mejoramiento académico del cuerpo profesoral y la internacionalización de la universidad, entre otros logros.

Podemos señalar que la UTB ha transitado momentos difíciles en estas cinco décadas, las cuales se han superado, convirtiéndose hoy en un patrimonio de la ciudad y la región con retos importantes, para seguir con una apuesta educativa que continúe brindando oportunidades de formación integral a ciento de jóvenes y responda con propuestas asertivas a las necesidades y problemática de nuestra ciudad, donde el conocimiento a partir de nuevas tecnologías aplicadas y la investigación se pongan al servicio de la comunidad para un desarrollo social, económico y ambiental sostenible, aunando esfuerzos con otros actores estratégicos para el logro de una sociedad más incluyente, equitativa, abriendo las puertas de oportunidades.

*(1) La Historia de la UTB. Pág. 52 María Teresa Ripoll.

* Ingeniero industrial, consultor empresarial

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