Esto opino

Paren el despojo del territorio rural de Cartagena – Parte I

Por Rubiela Valderrama Hoyos *

Vemos con profunda preocupación la crítica situación que viven los habitantes de las zonas rurales de Cartagena, en las que el despojo, la gentrificación y las amenazas directas sobre las vidas de las familias nativas y raizales han obligado a muchas a vender sus tierras, a desplazarse y/o confinarse en pequeños espacios, por la codicia de las grande inmobiliarias y empresas turísticas que se apropian de los mejores terrenos de todo el área rural de la ciudad y amplias zonas con gran vocación de desarrollo.

Frente a esta preocupación, la Mesa del Movimiento Social de Mujeres de Cartagena y Bolívar ha organizado un ciclo de conversatorios que hemos denominado ‘Cuerpos y Territorios’, con los cuales queremos llamar la atención de la ciudadanía cartagenera frente a este grave problema que parece invisibilizado por las propias autoridades. O tal vez porque las propias autoridades han sido cómplices de este despojo, por acción u omisión.

El primer conversatorio lo denominamos ‘Las mujeres y el mar’ – Zona Norte de Cartagena, el cual contó con la participación de cuatro grandes lideresas sociales de las comunidades de La Boquilla, Villa Gloria, Tierra Baja y Puerto Rey.

Y, tal como eran nuestras sospechas, cada una de estas mujeres nos contaron cómo sus comunidades han padecido el abandono estatal, al punto que muchas familias se han convertido en ‘carne de cañón’ para las élites empresariales del turismo, y víctimas de algunos ‘abogados maleantes’ que a sus espaldas terminaron vendiéndoles sus propiedades a mafias armadas, que luego bajo amenaza y coerción las hicieron vender legalmente. Este es el caso de Noris: su propiedad quedaba al lado de los hoy hoteles Sonesta y Morros Vitri, en la carrera novena de La Boquilla, frente al anillo vial. Noris nunca quiso vender y menos a extranjeros. Léase bien: Noris nunca quiso vender; la obligaron, fue amenazada ella y toda su familia.

Así mismo ocurre en Tierra Baja y Puerto Rey. Diana y Agustina nos cuentan que los macroproyectos urbanísticos los han confinado; que, a pesar de pertenecer a comunidades afro y ser campesinas amparadas por la Ley 70/1993, hoy día no tienen tierras donde cultivar, que su resistencia y la lucha que dan permanentemente por su territorio, por preservar la herencia de sus ancestros, por permanecer como pueblos afro cartageneros que son, a través de sus procesos organizativos de Consejos Comunitarios y organizaciones de mujeres, se ve frustrada por la acción del propio Estado que los persigue y les niega el apoyo que merecen como ciudadanos con derechos.

De manera puntual, Gloria Sánchez manifiesta que “el señor Rafael Vergara, coordinador del Ecobloque, tiene un afán por mostrarlos a ellos como delincuentes, que todos los líderes están comprometidos con el daño al medio ambiental, y dice que sí, pero no porque cojan el machete para cortar el mangle, o vender terrenos, es porque no han permitido que atropellen a su comunidad, por defender su territorio ancestral, por defender sus derechos como pueblo afro”.

A estas lideresas no solo les ha tocado luchar contra los macroproyectos que las quieren despojar, confinar o reubicar, sino también contra el propio Estado, y contra líderes machistas, a quienes les molesta que sean las mujeres las que lideren los procesos. Se han visto amenazadas y algunas han sido víctimas de violencia sexual.

Y es que el interés por esos territorios es tan grande que particulares y las propias autoridades han mentido para que la declaratoria de zona de alto riesgo y la subsiguiente orden de ‘reubicación’ sea inminente. Pero Gloria insiste: toda Cartagena está en riesgos de inundación, y a todos nos consta que Bocagrande también se inunda, y, entonces: ¿para cuándo está esa orden de reubicación?

Y llama mucho la atención cómo, entre las pruebas presentadas por los apoderados judiciales de las comunidades de Mar Linda y Villa Gloria, logran demostrar que varias de los documentos que sustentan dichas medidas de reubicación o desalojo, no corresponden al área en disputa… “Vigésimo.-. Al proceso se arrimaron pruebas que no tenían que ver con las zonas de Marlinda y Villa Gloria. como son los documentos emitidos por Dirección Marítima General de Cartagena, los cuales corresponden a ocupaciones, tala de mangle presentadas a una distancia superior a 2 kilómetros, de los sectores de Marlinda y Villa Gloria. Esto hizo que los magistrados creyeran que las ocupaciones allí relacionadas en terrenos de la Ciénaga de la Virgen correspondían a los terrenos cuya reubicación se ordenó en la sentencia, cuando lo cierto es que ellas hacen alusión a zonas aledañas al Anillo Vial, Hotel Las Américas. La Boquilla y zona norte”.[1]. Esta, entre otras tantas pruebas que adjuntaron y que se encuentran registradas en dicha tutela.

Y como si todo lo anterior fuera poco, justo el pasado 14 de agosto, día en que desarrollábamos el primer conversatorio sobre este descarado despojo, la Alcaldía Local de la Virgen y Turística, en cabeza de su alcalde local, señor Andy Reales Arroyo, envió sendas cartas a 200 propietarios de restaurantes ubicados en la playa de La Boquilla, carrera tercera, en la cual manifiesta que “iniciará acción policial mediante proceso verbal contra los presuntos infractores por comportamientos contrarios a la convivencia en materia de espacio público en terrenos de playa y baja mar” [2]. Sobre este particular, Noris Martínez, quien lleva más de 50 años con su local en la playa, del cual ha vivido ella y toda su familia y al que justamente le tocó mudarse, luego de que le obligaran a vender su casa, bajo amenazas, manifiesta; “claro que desalojaremos, pero primero deben demoler las dos torres del Hotel Las Américas, ya que están en la misma línea de baja mar que los negocios de los nativos”, y es el Hotel Las Américas los que más daño le han causado al medio ambiente de la zona, rellenando el canal que surtía de aguas a la Ciénaga de la Virgen. Pero para ellos no hay ley.

La resistencia comunitaria apenas comienza. El día 18 de agosto de los corrientes los raizales fueron citados a una audiencia pública con la Alcaldía local No. 2 y ninguno asistió.

Las comunidades afros cartageneras y los Consejos Comunitarios como autoridades de sus territorios se respetan. Las organizaciones y movimientos sociales de la ciudad estaremos alerta y en apoyo a estas comunidades.

La Mesa del Movimiento Social de Mujeres les invita al segundo conversatorio el viernes 21 de agosto. En esta oportunidad hablaremos sobre la situación de la isla de Tierra Bomba y sus tres comunidades: Tierra Bomba, Caño del Oro y Bocachica.

[1] https://www.ramajudicial.gov.co/documents/2212506/16055535/D110010315000201703150002017-03150-00_escrito-admite20171130896.pdf/8a0d859b-82e5-436e-a1b0-02e0b52115c8

[2] Carta del Alcalde Local No. 2:

* Trabajadora Social, magister en Estudios de Género, feminista, activista por los derechos humanos de las mujeres

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