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El fútbol venció la batalla a la pandemia

Por: Juan Camilo Ardila Durante

Que el fútbol volviera en medio de la pandemia parecía una quimera en mayo cuando en el planeta entero los hospitales estaban colapsados y la gente debía confinarse para frenar los contagios. Sin embargo, en Europa la UEFA determinó que, para que el negocio no se fuera a pique, habría que dejar caer las fichas de dominó y armar un complejo rompecabezas. Ante la ausencia de hinchas en los estadios, el componente emocional de este deporte debía concentrarse en lo que sucediese en los campos de juego. ¿Cómo hacerlo? Tan sencillo como complejo: conseguir que la Champions League y la Europa League, los dos torneos bandera del continente, se transformaran en dos ‘mundialitos’.

Fue así como los equipos clasificados a octavos de final en Europa League se trasladaron a Alemania y los que habían llegado a cuartos de final en Champions se mudaron a una burbuja antiCovid en Portugal. El resultado ha sido inmejorable: partidos trepidantes, grandes individualidades y maravilloso juego colectivo, así como también muchas sorpresas en el camino que no impidieron que a las finales arribaran los cuatro mejores de cada torneo: Inter, Sevilla, Bayern Munich y PSG.

Los futboleros hemos disfrutado a tope desde nuestros televisores los dos ‘mundialitos’ que, aún sin público en las gradas, nos ha generado múltiples emociones al ver a un Neymar jugando mejor que nunca, un Bayern arrasador, un Barcelona siendo arrasado, el Sevilla jugando con toda la pasión flamenca, Leipsig y Lyon sorprendiendo a todos y la dupla Lukaku-Lautaro derribando defensas como si fuesen muñecos de plástico en boca de un perro rabioso.

Queda claro que para vencer la melancolía y aliviar las penas en cuarentena, ninguna elección pudo haber sido mejor que vivir como si fuesen mundiales de fútbol los torneos que aglutinan a los más grandes cracks. Es más, hoy se debate y con argumentos sólidos si este debe ser el camino para el futuro de la Champions y Europa League. Probablemente todo siga como antes de que llegara el coronavirus a trastocar todo, pero al menos queda claro que el ‘formato Mundial’ y sus partidos a 90 o 120 minutos en estadios neutrales siempre estarán allí como opción real cuando se trate de reducir calendarios y generar emoción incluso en momentos turbios como el que aún estamos viviendo en el mundo entero.

Sevilla sigue siendo el rey

En Colonia se jugó este viernes la final de Europa League entre el Sevilla de los eternos cracks Banega y Navas y el Inter de Lautaro y Lukaku, la dupla de delanteros más en forma en Europa. El conjunto español, que hasta el cierre del siglo pasado no había ganado nunca una Europa League (en otrora denominada Copa UEFA), ya lleva seis copas obtenidas en este siglo. Seis títulos europeos en seis finales. Una trayectoria inmaculada que lo convierte en el equipo más ganador de este trofeo. La Europa League es para el Sevilla lo que la Champions League es para el Real Madrid. Son los dueños de las competiciones más importantes de Europa. Da la sensación que el idilio del Sevilla con este torneo es que no hay otro equipo que la quiera más. El Sevilla muere por ella desde el primer día. La conoce, la respeta, la desea y trabaja para que vuelva a ser suya cada año.

Neymar, Mbappé y Di María contra una máquina casi perfecta

Es cierto que por historia y presente el Bayern Munich es claro favorito en la final de Champions League que se jugará este domingo a partir de las 2 de la tarde. Además, ha ganado todos los partidos de esta edición 2019-2020 y atropelló en cuartos de final 8 a 2 al Barcelona de Messi, el resultado más impactante en la historia de la competición. Es una máquina ofensiva que no te gana, te arrasa. Fiel a su identidad, cuando el más grande de los clubes alemanes se encuentra bien, suele aniquilar a sus rivales y no les permite siquiera sacar la toalla. Sin embargo, el Bayern de Hans-Dieter Flick es tan bueno atacando como regular defendiendo. Tanto el Barcelona como el Lyon desnudaron varias veces a  Boateng y Alaba, pese a que no pudieron ninguno de los dos aprovechar sus ocasiones.

Ahora el Bayern enfrentará a los mejores delanteros con espacio en el mundo y es por ello que el duelo es más emocionante y parejo de lo que se piensa. Neymar está un momento inmejorable y cuenta con dos escuderos de primerísimo primer nivel como Mbappé y Di María. Por este tridente fabuloso es que debemos esperar un partido con muchas ocasiones para ambos lados, aunque el Bayern mantenga su favoritismo por la experiencia en llegar a estas estancias, su virtuosismo a nivel colectivo y también porque, como dijo Gary Lineker, “el fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan 11 contra 11 y siempre gana Alemania”. El Bayern no es la selección alemana, pero casi. Y además está reforzada con el mejor 9 del mundo, un tal Lewandowski.

Ahora todos debemos disfrutar como niños pequeños en Nochebuena esta final extraordinaria en el año más extraordinario en la historia del fútbol contemporáneo. Queda claro que el fútbol, aún sin la masa en las gradas, venció la batalla de la pandemia.

*Editor de Metro Joven

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