Deporte

En los Juegos Nacionales del 2023, Bolívar… ¿primero?

Por Antonio del Risco Duarte *

Han transcurrido 270 días de la culminación de los XXI Juegos Deportivos Nacionales realizados en el Departamento de Bolívar y el Distrito de Cartagena como sede de los mismos del 15 al 30 de noviembre del 2019, y no existe una explicación lógica al porqué de la inesperada modificación del cambio de nombre de las justas en honor del expresidente Carlos Lleras Restrepo, por Juegos del Bicentenario, realizado por el presidente de la Republica Iván Duque Márquez, quien nunca explicó el porqué de la modificación.

Algunos afinados en política son del criterio de que la determinación de llamar a estos juegos ‘Bicentenario’, desconociendo la importancia de uno de los mayores estadistas del país, como lo estableció la Ley 1167 del 2007, mediante la cual el Congreso de la República de Colombia confirió dicho título honorífico en reconocimiento a la vida y obra de este insigne servidor público, “conocido como símbolo de autoridad presidencial“, al cumplirse cien años de su natalicio, ocurrido el 12 de abril del año 1908, fue frívola y suspicaz.

Pasando al campo deportivo debe recordarse que en dichas justas hubo varios inopinados cambios, como la inclusión del Hapkido, un deporte que entregaría 18 medallas de oro, 18 de plata y 32 de bronce. La beneficiaria, como era lógico, por su experticia, veteranía y superioridad, fue la delegación del Departamento del Valle. Todo fue sistemáticamente calculado, originando al final de la competencia un aumento en el cuadro de medallería que finalmente le dieron el título a la delegación valluna.

En otras disciplinas también hubo sorpresivos cambios, como en el levantamiento de pesas que tuvo un incrementó de 39 a 60; y la lucha, que pasó de 24 a 30 preseas; y las actividades subacuáticas, que pasaron de 36 a 40. El aumento en estas disciplinas deportivas fue de 49 joyas doradas, que al final marcaron la diferencia para que los vallunos consiguieran ser los ganadores de la versión XXI de estos juegos, rompiendo la historia y relegando a los antioqueños, vencedores en el 2015 con 130 de oro, 130 de plata y 124 bronce, mientras los vallunos se conformaron con el tercer lugar, detrás de Bogotá con 112 de oro 66 plata y 97 bronce.

Cuatro años más tarde, como ya se dijo, con todas estas prerrogativas, los vallunos se quedaron con el título.

Cuando la debilidad o pérdidas derechos se hace evidente, el poder se constituye en fortaleza, autoridad y sometimiento, permitiendo llevarse todo lo que está a su alrededor, todo lo que encuentra a su paso, “porque lo que interesa es el propósito, sea como sea”.

El caso de Bolívar

Veinte años antes, en los Juegos Nacionales realizados en los departamentos de Boyacá y Nariño en el 2000, la delegación bolivarense se alzó con el cuarto lugar al obtener 18 medallas de oro, 22 plata y 22 bronce, para un total de 62 medallas.

En esa oportunidad los deportistas costeños mostraron su enjundia, su fuerza, su vigor, pero sobre todo el sentido de pertenencia por la región.

Fue así como en levantamiento de pesas los bolivarenses obtuvieron seis medallas de oro, así: tres Rusmeri Villar (del corregimiento de Bayunca), y tres Johnny González; en boxeo tres medallas con Tomas Orozco, José Miguel Torres (Magangué) y Wilfrido Valdez; en patinaje 8 medallas de oro repartidas así: Alexandra Vivas y Berenice Moreno tres cada una,y  Yeison Martans y Marcela Muñoz con una medalla dorada cada una; y la joven Alejandra Rojas con una de oro en tenis de mesa.

En el año 1998, en Cartagena y Bolívar solo se contaba con la pista de patinaje del Parque del Centenario, insuficiente para albergar una nutrida asistencia de practicantes de este escurridizo y deslizante deporte. Dado el auge de esta disciplina se construyó un nuevo patinódromo en el barrio del campestre de este Distrito, y veinte años después se han construido en todo el Departamento de más de 10 pistas de patinaje. En los pasados Juegos Nacionales del 2019 Bolívar solo alcanzó siete medallas de oro.

En estas justas el equipo de Bolívar de patinaje contaba con la inscripción de deportistas de otras regiones, contratados por una buena suma, los cuales obtuvieron cuatro medallas de oro. Las tres restantes las ganaron dos patinadores de Bolívar.

Ello nos lleva a preguntarnos dónde está la planificación del proceso del patinaje, cuando a mayor cantidad de escenarios más participación y práctica de este deporte, pero la llegada a la ciudad de patinadores de otras ligas limitaron y marginaron a los nuestros. En conclusión, de ocho medallas conseguidas en el año 2000 bajamos a siete en el 2019 y con patinadores foráneos.

La lógica deductiva pocas veces falla. Y así, sin entender cómo funciona este tipo de negocio, nos preguntamos por qué razón o circunstancia los dineros invertidos en deportistas foráneos no se utilizan para la promoción y el adiestramiento de nueva sangre bolivarense, para que no se repita lo sucedido: que en el año 2000 se obtuvieron ocho medallas con deportistas de casa, y en el 2019 bajamos a siete medallas con patinadores foráneos.

En levantamiento de pesas, en los Juegos Nacionales del 2000 la delegación bolivarense, con más de ocho pesistas nacidos y criados en este bello Departamento, se hicieron acreedores a 6 preseas doradas, y veinte años después, en los pasados Juegos Nacionales del 2019, se alcanzaron a ganar 15 medallas de oro, de las cuales 10 fueron obtenidas por deportistas de otras regiones que vinieron contratados para representar los intereses bolivarenses, lo que indica que los criollos, los nacidos, aquí solo ganaron 5 medallas: una menos que en el año 2000.

Veinte años atrás, en el deporte de las narices chatas, contiendas que se desarrollaron en el Departamento de Nariño, se obtuvieron tres medallas de oro, y en el año 2019 nos conformamos con dos de bronce. Y en tenis de mesa se alcanzó en aquella ocasión una medalla de oro, y luego, en los pasados Juegos Nacionales, este deporte no participó, por no tener la correspondiente liga su documentación en regla o actualizada.

Se habla de progreso, y se ha progresado, sí, pero en escenarios deportivos, económicamente, en participación en las competencias, pero deportivamente no. Hay poca masificación de nuestro personal humano, de acuerdo a los escenarios existentes.

Ya es tiempo de que los alcaldes de los municipios del Departamento de Bolívar se comprometan con el deporte. Hay que creer en lo nuestro; darle el sentido, el valor y el crédito que se merecen; para que confluya sangre nueva, de nuestra campiña, y realizar proyectos en busca nuevos talentos que nos representen dignamente en los próximos eventos deportivos.

Al señor gobernador, Vicente Blel Scaff, hay que sugerirle que se contraten los entrenadores a tiempo para que planifiquen debidamente su trabajo, incluidas las correspondientes visitas a los municipios, y adoptar estrategias para masificar determinados deportes por Zodes o regiones.

Los de Bolívar, otrora, eran los amos y señores en disciplinas deportivas como el béisbol, el sóftbol, el atletismo, las pesas, el patinaje y el tenis de mesa, que aportaban una cantidad apreciable de deportistas para el equipo nacional.  

Los próximos Juegos Nacionales del 2023 serán en el Eje Cafetero, y los aficionados queremos ver a Bolívar como lo dice el lema de su gobierno: Primero. Tenemos con qué.

* Cronista deportivo, director del programa ‘Meridiano Caliente’

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