Deporte

¡Ya es hora!

Por Ángel Francisco Martínez *

El nerviosismo previo antes de saltar a la cancha, esos segundos que le hacen antesala al gran pitazo inicial. “Me sudan las manos”, expresa Sebastián, un jugador del fútbol profesional colombiano, solo con el hecho de saber que saltará nuevamente a la cancha para hacer lo que más le gusta: jugar fútbol

Aunque todas esas emociones no estarán esta vez mezcladas con el descomunal ruido que brotan de las entrañas de las tribunas de un estadio, sí estarán acompañadas (en la distancia) por miles y miles de fanáticos del fútbol, que no dudarán para encender el televisor o la radio y seguir de cerca el partido del equipo de sus amores.

Federación, Dimayor, presidentes de clubes, todos dieron muchas vueltas: si comienza el fútbol, si no comienza, si hay que seguir esperando, si toca empezar ya. Muchas opiniones encontradas, tiras y aflojas desde las más altas esferas del balompié nacional, poco se ponían de acuerdo por un bien común llamado fútbol y  sus aficionados. Lo único cierto es que por fin, luego de la intervención del ministro del Deporte Ernesto Lucena el próximo 8 de septiembre se dará el pitazo inicial al partido de ida de la Superliga, la cual  enfrenta a los dos últimos campeones, América de Cali y Junior de Barranquilla.

Diablos y Tiburones son los privilegiados, como grandes campeones, de hacer rodar la pelota de un deporte, que hinchas esperaban y pedían a gritos. Es el retorno de una actividad en la que muchos, por no decir todos los hinchas, se convierten en directores técnicos, pero eso es lo bonito de este deporte, pone a opinar a todos los que lo siguen.

Vuelve a rodar la pelota en las canchas del país y, por supuesto, habrá múltiples protocolos de bioseguridad. Aunque un gol no se escuchará con el grito colectivo de los desaforados hinchas, sí volverá el espectáculo a recrear e invadir de magia el corazón y la mente de esos apasionados que respiran fútbol aunque tengan que disfrutarlo desde casa.

No es lo mismo un domingo sin fútbol”, “¡cuánta falta me hace ver a mi equipo”, “me cansé de la repetidera de partidos en televisión”, son comentarios comunes que se han generalizado en la calle cuando se toca el tema del regreso del fútbol. Lo cierto es que no es hora de polemizar, es momento de celebrar que regresa la alegría a las canchas.

El fútbol vuelve después de la incertidumbre. Las dudas eran cada vez más grandes, sobre todo teniendo en cuenta que en las ligas más importantes del mundo ya se jugaba e incluso se terminaban los torneos.

En el fútbol colombiano se aplica la ley del que más mande, o de quién se vuelve piedra en el zapato de otro, sin darse cuenta que los únicos damnificados son los jugadores, aficionados y todos los que viven de los ingresos que genera esta enorme industria. Los jugadores volverán a la cancha a sudar la camiseta y a meter pierna sin miedos, beneficiando a un público sediento de jugadas, de esas que dejan boquiabiertos a todos.

En una liga donde opinan hasta los que no tienen velas en ese entierro, no es justo ver cómo pasa el tiempo y no se trabaja adecuadamente para poner a rodar una pelota y, si es eso, es necesario que ruede el balón para demostrar que se trabaja bien en medio de la crisis.

Dejando todo lo que daña al deporte de lado, el próximo 8 de septiembre rueda ‘la caprichosa’, como le dice a la pelota el gran Quique Wolf. Es momento de ver el estado físico de cada jugador, el nivel de nuestra liga después de una para de cinco meses, y poco a poco ir retomando un nivel competitivo para estar en excelentes condiciones. No olvidemos que para algunos equipos colombianos se vienen torneos internacionales.

El histórico Romelio Martínez de Barranquilla será epicentro del primer duelo de campeones. Es el abreboca de lo que se viene. Una liga llena de emociones, con arqueros esperando estirarse de palo a palo, con defensas sedientos de una plancha limpia para robar el balón al adversario, con un volante lleno de magia en sus piernas dispuesto a sorprender con un pase inesperado, sin dejar de mencionar a ese delantero preparando su disparo como el mejor de los artilleros. Todo con el único fin de inflar la red contraria y levantar los brazos para emanar esa palabra que sale del alma luego de muchos meses de estar reprimida: ¡GOOOOOOOOOOOOOOOOL!

*Comunicador Social y Periodista

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