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Declaración pública del concejal Fernando Niño

El alcalde Cartagena, William Dau Chamatt, expresó el día de ayer, 13 de septiembre de 2020, que los concejales del Distrito Turístico y Cultural estamos presionándolo a él y a sus secretarios para aprobar un proyecto de acuerdo, a cambio de órdenes de prestación de servicios (OPS) o participación política en el gobierno local.

Mi posición personal, y creo que también la de muchos compañeros, ha sido trabajar haciendo propuestas, generando oportunidades y ejerciendo un control político objetivo desde la corporación.

Mi filosofía de trabajo ha sido concentrarme en la solución de los problemas de la ciudad y sus comunidades.

Sin embargo, con sus actuaciones, pareciera que el alcalde quiere gobernar solo, como un autócrata, tal como lo he llamado en múltiples oportunidades.

La autocracia es el sistema político donde se hace y se piensa como una sola persona y el que no lo haga es un traidor.

En Cartagena -según el alcalde – el que piense diferente es un malandrín o aculillado. El desconoce al Concejo, lo irrespeta, no lo tiene en cuenta como institución, no está de acuerdo con sus funciones y permanentemente ofende a sus miembros, comportándose en forma contraria a la de un líder, un estadista.

Las democracias son sólidas en la medida que se fomente la deliberación donde se impongan las mejores ideas.

El alcalde, en cambio, presiona al Concejo a través de redes sociales y medios de comunicación, distorsionando la realidad, intentando colocar a los ciudadanos contra los concejales, acudiendo a falacias y temas diferentes al debate que se debe tener en la incorporación de recursos al presupuesto distrital.

Este Proyecto de Acuerdo no se alcanzó aprobar en el segundo período de sesiones ordinarias de 2020 porque en el primer debate se presentaron varias inquietudes a la Administración que no alcanzaron a ser atendidas por los funcionarios distritales.

Por iniciativa de la corporación se le habló al secretario de Hacienda para trabajar en el estudio del proyecto, aclarar las observaciones presentadas y de esta manera hacer más fácil su estudio, pero la respuesta siempre fue negativa, y el mensaje que enviaron fue que el alcalde así lo decidió y eso no se discutiría, es decir, no le importa escuchar a la corporación que hoy representa a los cartageneros.

De esta manera evita el debate; en una democracia deliberativa ganan las mejores ideas, no los gritos, las mentiras, las ofensas, el maltrato y el irrespeto. Si queremos construir una mejor ciudad tiene que ser hablando de frente y resolviendo las necesidades de los cartageneros, como por ejemplo:

1.  Por qué aparecen como por arte de magia en el mes de agosto $88 mil millones en el presupuesto, cuando en el mes de marzo al realizar el cierre fiscal ya debían tener claro que este recurso estaba disponible para ser utilizados.
2.  Por qué se engañó a todo el pueblo y a la misma corporación diciendo a principios de años que se rasparon la olla y que hasta la olla se la habían llevado, cuando hoy piden la incorporación de $88 mil millones.
3.  Saben ustedes los perjuicios que ocasionaron a toda la ciudadanía por no pedir la utilización de los recursos a tiempo, todos esos proyectos en educación (alimentación escolar, arreglo de instituciones educativas, plan de intervenciones colectivas, salud pública, aseguramiento) deporte (mantenimiento de escenarios deportivos) gestión de riesgo (emergencia Covid), no se han realizado por falta de diligencia y conocimiento de la Administración Distrital.
4.  Le han dicho a toda la ciudad que la mayoría de los recursos por $88 mil millones no los van alcanzar a ejecutar porque en las normas de presupuesto público se debe respetar el principio de anualidad fiscal.
5.  Además, que expliquen a todos los ciudadanos qué programas y metas del Plan de Desarrollo quieren ejecutar con el dinero de todos los cartageneros.

Por último, no temeré, no me callaré ni dejaré de ejercer mis funciones como concejal. Mi compromiso es con el pueblo que confió en mí para que lo representara, al cual no defraudaré nunca, el mismo que puede tener la tranquilidad de que siempre tomaré las mejores decisiones a favor de ellos y de nuestra Cartagena La Fantástica.

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