Historias

El alcalde William Dau y la ética pública: un melodrama en dos actos

Acto I

El senador del Partido de la U Andrés García Zuccardi puso a consideración de la ciudadanía el borrador de un Proyecto de Ley por medio del cual se establecen lineamientos, medidas de protección y garantías a favor de los delatores de denuncias contra la corrupción.

De acuerdo con lo que se establece en su parte resolutiva, la iniciativa del congresista bolivarense, que tiene como objeto general “dictar disposiciones tendientes a promover la transparencia y establecer medidas para lograr mayor efectividad y articulación del estado en la lucha contra la corrupción, con el fin de asegurar una mayor integridad y recuperar la confianza ciudadana“, busca proteger la reserva frente a la información personal y la identidad de quienes denuncien anónimamente delitos contra la Administración Pública; unificar las acciones del Estado en la lucha contra los actos venales y fomentar el ejercicio de un control social riguroso, que conduzca a una denuncia ciudadana segura y con plenas garantías, entre otras acciones concretas contra la corrupción.

En términos generales, el proyecto, que fue presentado inicialmente en el 2019 pero fue retirado por razones procedimentales, ha sido bien recibido en distintos escenarios cívicos, comunitarios y académicos. Y, además, ha merecido aplausos por parte de veedurías ciudadanas y demás colectivos que promueven la vigilancia de lo público (leer ‘Andrés García Zuccardi pone a consideración de la ciudadanía el proyecto de ley que busca garantías a favor de delatores y  ‘whistleblowers’ frente a denuncias de corrupción‘).

Tras conocerse esta noticia, cualquiera pudo pensar que, si no con un respaldo expreso, por lo menos iba a contar con el apoyo tácito de quien se ha definido a sí mismo como un incansable y permanente luchador contra la corrupción: el exveedor ciudadano y actual alcalde de Cartagena, William Dau Chamatt.

Pero no. Por el contrario. Dau Chamatt no solo omitió cualquier expresión en favor de una iniciativa que apunta a la misma lucha que él asegura encarnar; además se burló de ella. En su cuenta en Facebook, sobre los apartes de una nota publicada en el portal Mundo Noticias sobre el proyecto de García Zuccardi, el burgomaestre publicó: “el chiste del año. El papá, delincuente convicto por corrupción, la mamá por paramilitarismo y el tío pagando 40 años de cárcel por patrocinar masacres en los Montes de María. Ahora el joven senador se convierte en adalid de la transparencia. Juajuajuajjj!!!

Para Dau, por lo visto, sin atenuantes, lo que haga o deje de hacer Andrés García siempre será malo. Es hijo de Juan José García.

Acto II

La lideresa política y social Cynthia Pérez Amador o alguien cercano a ella, con su pleno consentimiento, para acceder a un contrato con la Alcaldía de Cartagena aportó un certificado que indica que desde el 15 de enero de 2008 hasta el 30 de junio de 2018 Pérez Amador laboró para la empresa Ruby Torrejano A.C.R.S. EUdesempeñando funciones como gestora de proyectos sociales” con un salario mensual de $3’000.000,oo (leer ‘Grave acusación contra ‘Primera Dama’ del Distrito, ¿otra denuncia al vacío?‘).

No obstante, se descubrió que dicho documento es total y absolutamente falso. Lo asegura el representante legal de la firma Ruby Torrejano – EU, Jorge Mario Baños Torrejano, quien negó categóricamente que “la señora Cynthia del Carmen Pérez Amador” haya “tenido ningún vínculo laboral y contractual” con dicha empresa (leer ‘Respuesta de Baños Torrejano). Y lo constata quien aparece -por lo visto falazmente – expidiendo la certificación: la abogada Rubby Torrejano García, quien negó igualmente, de manera tajante e inequívoca, haber firmado dicho documento.

De hecho, en defensa de su buen nombre (su labor al frente de la Personería Delegada para las Acciones Populares y la Acción de Tutela aún es recordada con gratitud por la dirigencia cívica y comunitaria de Cartagena), Torrejano instauró una denuncia ante la Fiscalía contra quienes resulten responsables por la presunta comisión de las conductas punibles de falsedad en documento privado y uso de documento falso” (leer ‘“Certificado aportado por Cynthia Pérez es integralmente falso”: Rubby Torrejano‘).

Tras conocerse esta noticia, y más aún luego de que la propia Rubby Torrejano le reiterara que ni Pérez Amador laboró en su empresa ni la firma que aparece en el certificado aportado es la de ella, cualquiera pudo pensar que quien se ha definido a sí mismo como un incansable y permanente luchador contra la corrupción: el exveedor y actual alcalde de Cartagena, William Dau Chamatt, iba a actuar en consecuencia y, en cumplimiento de claras normas legales y constituciones, iba a solicitar que los entes de control investiguen el hecho.

Pero no. Por el contrario. Dau Chamatt no solo omitió -al menos hasta el pasado viernes – su deber de denunciar todo acto punible que conozca, sino que defendió abiertamente a su Primera Dama, reiterando que “es una persona de mi absoluta confianza“; que la cuestionan por ser mujer, por ser afro y por haber nacido en un barrio popular; y, peor aún, insistiendo en que lo que hay contra ella y contra él es una clara persecución política. Pero nada dice de la falsedad denunciada.

Para Dau, por lo visto, sin atenuantes, lo que haga o deje de hacer Cynthia Pérez siempre será bueno. Es la protegida del mandatario.

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