Esto opino

¡Solucionática!

Por Rafael Vergara Navarro *

Me entusiasma como cartagenero y ambientalista la sentencia que gracias a la Procuraduría ordenó juntar voluntades y recursos para adoptar en pocos días el Plan Maestro de Restauración Ecológica de la Bahía de Cartagena, que tienen que construir en seis meses Minambiente, Cardique, Alcaldía, EPA y Dimar e implementarlo a corto (1 a 3 años) y mediano plazo (5 años), tiempo en que las bahías de Cartagena y Barbacoas estarán en condiciones óptimas de saneamiento y recuperación ecosistémica (leer ‘Sentencia del Consejo de Estado‘).

La bella, serena y majestuosa Bahía, hoy un estuario por las sedimentadas aguas dulces del Río Magdalena, mide 12 x 6 kilómetros y tiene un área de 80 Kilómetros cuadrados. Su profundidad media es de 21 metros y por 56 muelles se ha movilizado el 55% de la carga nacional. 2.3 millones de contenedores, el 58.5% del total del país.

Palabras mayores y compromisos ineludibles de estos usuarios poderosos, obligados a corregirse y restaurar. Armada, astilleros, carga, pesca, cabotaje, almacenaje, infraestructura, petroquímica, productos químicos, recreación y turismo, tarea que Dimar monitorea y debe apretar más el brazo.

La Justicia exige control total a vertimientos y más responsabilidad de los entes estatales y Acuacar, aumentando el nivel de ambición ante la fiebre y heridas conocidas que se dejan acumular, incluso se tapan: el emisario vertía en Las 4 Calles y se permitía en Castillo Grande bañarse en el mar. No nos engañemos, hay vertimientos que no van al emisario de la sacrificada Punta Canoa.

La justicia exige ojo avizor: actuar en Mamonal y los corregimientos insulares hoy sin alcantarillado. ¡Solucionática! Licitada en 2021 la obra del Canal de Dique, en cinco años se eliminaría los sedimentos con sólidos en suspensión, materia orgánica, plaguicidas, metales pesados y  se regularían los flujos de agua dulce.

El informe Basic que por años monitorea en Mamonal, el Dique y la mitad de la Bahía los metales en peces, reporta mercurio, cadmio, cobre, cromo, níquel, plomo y arsénico, por encima del umbral de riesgos potenciales. Recomienda planear con base en la ciencia, tener en cuenta el hundimiento y aumento del nivel del mar, y el monitoreo ambiental. Su sincronización con la Universidad de Cartagena, el Invemar, el CIOH y el laboratorio de Cardique, son un activo.

La sentencia potencia a la Alcaldía y al EPA y exige superar la desarticulación institucional, contar con instrumentos de planeación y ordenación, y aprovechar los sistemas de información que ojalá involucren en la vigilancia a los pescadores.

Esencial será la construcción del Plan de Ordenamiento Marítimo Costero, la definición de la capacidad de carga, y los límites al relleno de la Bahía Interior. Valorar la pegada de la Isla del Diablo al continente y la recepción de químicos líquidos al lado de los cruceros. A partir de las zonas de manglar declarar tres áreas protegidas y una de ellas, completo, el arrecife coralino de Varadero.

* Abogado, ambientalista y coordinador del Ecobloque del Distrito de Cartagena

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