Historias

‘Que nos llamen inocentes’, el informe de Dejusticia a la Comisión de la Verdad

Por Carlos Ardila González *

En el año 2003, en el barrio Abajo del corregimiento de Don Gabriel, jurisdicción del municipio de Ovejas, en el Departamento de Sucre, ocurrió lo que para decenas de familias fue una verdadera tragedia.

Una treintena de adolescentes, algunos casi unos niños, fueron retenidos por un grupo de hombres con armas y uniformes de los que exclusivamente usa el Ejército Nacional y, tras largas horas literalmente desaparecidos, se conoció que habían sido llevados a una guarnición militar.

Sin que se supiera exactamente por qué, aunque llegó a decirse, días después, que dizque por ser “auxiliadores de la guerrilla“, los jóvenes fueron sacados a la fuerza de sus residencias, la mayoría de ellos en horas de la noche, por un piquete de soldados que los llevaron inicialmente a las instalaciones del Batallón de Corozal. De allí, posteriormente, serían trasladados a la Cárcel La Vega, en Sincelejo.

Por un humilde vendedor de cocteles de ostras, chipichipi y camarones, Wilman Herrera Mendoza, más conocido como Wicho, sabríamos más detalles de lo que les ocurrió a los jóvenes capturados.

Uno de estos fue Carlos Said Puente Herrera, sobrino de Wicho, “pero prácticamente mi hijo, porque sus papás lo dejaron a mi cargo desde que era un niño“, como habría de decirle a este reportero cuando, para esta historia, le preguntamos por él.

Carlos Said está en El Carmen de Bolívar; todavía, como yo y como todos sus familiares, con un dolor que no nos hemos podido arrancar de nuestros corazones“, respondió.

De acuerdo con lo revelado por Herrera Mendoza, como llegó a documentarse, tras su ilegal captura su sobrino y otros de los jóvenes retenidos permanecieron cerca de tres días amarrados “mientras los torturaban física y sicológicamente“.

Mire, le cuento“, agregó; “a Carlos Said y a otros pelaos los ‘pasearon’ en un helicóptero, amarrados por los pies, y todos los días los amedrentaban diciéndoles que los iban a matar“.

Wicho habría de manifestar -asimismo – que su sobrino permaneció cerca de un año detenido ilegal e injustamente en la Cárcel La Vega, y que tras un tortuoso proceso sucedió lo que ya es historia: el Estado fue sentenciado en segunda y definitiva instancia a pedirles perdón a los jóvenes “por el error cometido” y a indemnizarlos por el daño físico y moral causado.

Como dijimos desde un principio, se trató de otros falsos positivos“, recalcó; “a lo largo del país a muchos jóvenes como Carlos Said, muchachos del campo como él, los mataron y los hicieron pasar como guerrilleros; mi sobrino y los demás pela’os de Don Gabriel afortunadamente pudieron echar el cuento“.

“Que nos llamen inocentes”

En efecto, afortunadamente, Carlos Said y varios jóvenes más han podido seguir echando el cuento.

Como lo harían algunos ayer miércoles 7 de octubre, cuando el Centro de Estudios Jurídicos y Sociales, Dejusticia, presentó oficialmente ante la Comisión de la Verdad el informe ‘Que nos llamen inocentes‘, en el cual varios de los campesinos que en la Región de Los Montes de María, durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, fueron sometidos a detenciones arbitrarias, contaron sus historias franca y descarnadamente.

En el informe se cuentan no solo los vejámenes y torturas a los que fueron sometidos decenas de jóvenes a quienes el Ejército detuvo irregularmente entre los años 2003 y 2005, que debieron ser liberados luego de que no se les pudiera probar relación alguna con la guerrilla, sino además se muestra cómo -en ese contexto – la prensa local y nacional cometió el error de publicar noticias extraídas únicamente de las fuentes oficiales, sin contrastarlas debidamente.

Leer: ‘Que nos llamen inocentes’, testimonios de detenciones arbitrarias desde El Carmen de Bolívar, de Dejusticia

* Director de Revista Metro

.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es aviso-tinaja-domicilios.jpg
Etiquetas

Publicaciones relacionadas

Cerrar