Esto opino

La mala hora del carbón

Cuando las barbas de tu vecino veas arder, pon a remojar las tuyas.

Por Amylkar Acosta Medina *

Desde el estallido de la huelga en la mina El Cerrejón me di a la tarea de examinar el contexto y el escenario en el que se da este conflicto laboral, al final del cual, me atrevo a anticipar, solo habrá perdedores, y estos serán no solo las partes enfrentadas: la empresa y el sindicato, amén de sus grupos de interés. De este pulso saldrán perdiendo también la Región y el país, tanto por el empleo y los ingresos que dejarán de devengar los 11 mil trabajadores vinculados directa o indirectamente a la operación, como el menor recaudo de impuestos y los menores ingresos por concepto de regalías. Veamos:

En el año de 2017 se llegaron a exportar 90.5 millones de toneladas, constituyéndose en un récord histórico, de las cuales más del 90% provinieron de las minas de El Cesar y La Guajira.

El mercado y los precios del carbón, al igual que las demás materias primas, responden a ciclos de expansión y alzas seguidos por su contracción y bajas. Entre 2003 y 2012 se registró un largo ciclo de precios altos, aupados por la gran demanda de China y la India, cuyas economías venían creciendo a un ritmo de dos dígitos y se comportaron como verdaderas aspiradoras de materias primas. En el año 2011 el precio del carbón llegó a niveles de US$102.35 la tonelada. Luego vendría el que yo he llamado el cuarto menguante del auge minero-energético, concomitantemente con la contracción del mercado y la destorcida de los precios.

Se suele decir que el optimista es aquel que ve el vaso medio lleno y el pesimista aquel que lo ve medio vacío, pero para nosotros los economistas importa más saber si el vaso se está llenando o se está vaciando, es decir la tendencia. Pues bien, hay un antes y un después del año 2015, signado por los Objetivos del Desarrollo Sostenible -ODS – adoptados por la comunidad internacional y por el Acuerdo de París en el marco de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio climático -COP21, que tienen como propósito fundamental la descarbonización de la economía global. Esta conlleva una drástica reducción del consumo de las fuentes de energía de origen fósil, principalmente del carbón térmico, ahora en el lado equivocado de la historia, traduciéndose en una tendencia sostenida a la baja del precio, que hoy oscila alrededor de los US$40 la tonelada, ¡el 58% por debajo del precio de hace apenas dos años!

El ministro de Minas y Energía, Diego Meza, pensando con el deseo, afirmó recientemente que “no le vamos a dar la espalda al carbón”. Pero, realmente, es el mundo entero el que le está dando la espalda al carbón y está tomando distancia de este, y dicha tendencia es irreversible. Y no es para menos, pues ya a mediados del año pasado lo advirtió el entonces presidente de El Cerrejón, Guillermo Fonseca: “el carbón está en declive y la compañía está sufriendo… los precios cayeron y su mina está en el lado equivocado del Canal de Panamá”. Y fue más lejos en sus malos presagios al señalar que estamos ante “una contracción estructural” y que “en los próximos cinco años la demanda de carbón del mercado del Atlántico (Europa, Mediterráneo y las Américas), que es nuestro mercado natural, se va a contraer a la mitad”.

Y para allá vamos, con el agravante de que los carbones de Colombia no compiten en el mercado asiático, que es el que todavía se mantiene, por los altos costos del flete. A la contracción del mercado le sigue la reducción de la producción, que en los últimos tres años ha pasado de las 84.3 millones de toneladas en 2018 a las 80.3 millones en 2019 y este año llegará a lo sumo a las 65 millones de toneladas.

Como lo sostiene la multinacional Prodeco, empresa que extrae el carbón en El Cesar, en comunicación enviada a la Agencia Nacional Minera -ANM – solicitando autorización para la suspensión de operaciones por los próximos cuatro años, que se vendría a sumar al cese de operaciones de otra minera en El Cesar, la ‘Colombian Natural Resources’ -CNR, “la demanda de carbón térmico la determina la demanda de capacidad de generación de electricidad con carbón más la demanda de los sectores del cemento y el industrial. Durante los años 2010 a 2019 se han cerrado 39 GW de capacidad europea de generación a carbón y se proyecta cerrar 52 GW más hasta el año 2030”.

Aunque la ANM negó dicha solicitud, Prodeco insiste y le está pidiendo que reconsidere su decisión.

Estamos, entonces, advertidos de la mala hora por la que está pasando el carbón.

* Economista, exministro de Minas y Energía

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