Esto opino

Sociedad de sombras

Por Enrique del Río González *

Habitamos un mundo globalizado donde los sistemas de comunicación son cada día más eficientes, gracias a los avances tecnológicos que disponen diversos canales para la interconexión a través de la internet. Una de las herramientas con mayor uso son las redes sociales que, sin duda, han sido de mucha utilidad para propiciar el acercamiento de los que físicamente están lejos, aunque se ha dicho que muchas veces logran distanciar a los presentes, no solo entre sí, también de los quehaceres profesionales, académicos y laborales.

Los expertos advierten un grave problema de adicción que coexiste con la inminente posibilidad de ser manipulados en cuanto a tendencias ideológicas, comerciales y personales. Los sistemas de marketing digital son tan eficientes que, mediante la minería de datos que voluntariamente exponemos en la web, logran el perfilamiento humano y de esa manera nos hacen presa fácil de quienes, por diversas razones, pretenden doblegar nuestro carácter. 

Estamos en una sociedad de sombras en la que un sector de la población ha diluido casi totalmente la confianza en los demás, en las instituciones y en la información que se difunde; pero al tiempo otra gran mayoría es extremadamente crédula y sin ninguna reflexión dan por cierto lo que se proponga en los medios de acceso público y privado, así sea la más inverosímil de las historias.

Esta crisis de credibilidad en doble vía le hace un daño monumental a la verdad, la que hoy representa un lujo de difícil acceso. Es tan diverso y paradójico el material que transita en redes, que ni a los expertos les es fácil distinguir entre lo real y lo falso. Un claro ejemplo es la cantidad de noticias relativas al Covid-19, las cuales han generado dudas de alto calibre sobre la existencia del virus, formas de transmisión, tratamientos, medidas de prevención y su eficacia.

Los medios nos aterrorizaron en marzo de este año convenciéndonos de que debíamos estar encerrados para evitar el riesgo inminente de contagio y muerte. Pero, desde hace un par de meses y con la misma efectividad, ahora persuaden sobre la importancia de reactivar los sectores económicos y sobrellevar la nueva normalidad, lo cual se logra con autocuidado dentro de una cuarentena inteligente. Pareciera que el temor a la infección disminuyó, pues el manejo mediático es tan eficaz que muchos andan campantes en cuanta reunión social les sea posible y sin medidas de bioseguridad básicas, como el uso habitual y correcto de la mascarilla.

No en vano hoy se habla de posverdad o mentira emotiva, donde es mejor parecer que ser y sacar ventaja de la oscuridad. Como dice Daniel Solana: “La misma facilidad que tienes ahora para defenderte de una mentira, la tienes para seguir defendiendo lo que crees, aunque no sea verdad” y a veces a sabiendas de abanderar una falacia.

Abogado, especialista en Derecho Penal y Ciencias Criminológicas; especialista en Derecho Probatorio. Magister en Derecho. Profesor Universitario de pregrado y postgrado. Doctrinante.

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