Historias

Qué se sabe -y qué no – de la crisis que explotó en la Secretaría de Hacienda del Distrito

Que en menos de 10 meses el alcalde William Dau Chamatt haya debido prescindir, y deba seguir prescindiendo, a regañadientes, del servicio de muchos de sus más representativos funcionarios, es -por decir lo menos – un síntoma de que algo anda mal en el Distrito de Cartagena.

Pero que la Secretaría de Hacienda distrital, ad portas de cumplir su deber de justificar ante el Concejo el proyecto de Presupuesto para la próxima vigencia fiscal, haya recibido el impacto de la abrupta salida de los funcionarios que más relación tienen con el tema, sumada a otros ruidos que aún retumban en la sede de la dependencia, es señal de una crisis aún mayor.

Sobre estos últimos hechos lo que se sabe es que, intempestivamente, por petición del secretario de Hacienda, Dewin Pérez Fuentes, pero decisión -claro está – del alcalde Dau Chamatt, el pasado 9 de octubre fueron separados de sus cargos el tesorero Luis Cano Sedán y la jefe de Presupuesto, Nohora Orozco Vega.

Se sabe -además – que ese día el alcalde nombró a Yuranis Coneo Mendoza en la Tesorería, en reemplazo de Cano Sedán, y encargó a Nover Espinosa Peñaranda en la Jefatura de Presupuesto, en reemplazo de Orozco Vega.

Y -asimismo – se supo que, en el caso de Cano, este reasumió sus funciones en la planta de personal de la Secretaría de Planeación, en el cargo de profesional universitario código 219 grado 35, que ocupa desde hace 25 años. Por su experiencia en el área, el conocido economista ha sido encargado y nombrado en propiedad como secretario de Planeación en diversas ocasiones, y en varias oportunidades ha sido encargado como tesorero y director de Presupuesto.

Lo que pocos saben es que, además de Cano y Orozco, quedarán por fuera del equipo de Hacienda los contratistas Lucely Morales, Antonio Brugés, Alberto Llamas y Jackeline Lara. También por petición de Pérez y decisión de Dau, a los cuatro profesionales no les renovarán sus contratos una vez culminen en los próximos días.

Tampoco saben que la molestia con Cano es porque este conceptuó que debía hacerse un recorte de los gastos de funcionamiento y, consecuencialmente, un aumento de la inversión. De acuerdo con fuentes estrictamente confidenciales, el detonante de la contrariedad con el entonces tesorero es que al alcalde le pareció sospechoso -por decir lo menos – que la Unidad Ejecutora del Gasto más afectada con el ‘tijerazo’ propuesto fuera la Secretaría General, con el argumento de que es allí donde se concentran las llamadas Órdenes de Prestación de Servicios y los gastos generales.

Y que, en el caso de la jefa de Presupuesto, la ‘gota que rebosó la copa’ fue un oficio elaborado el pasado 4 de octubre, pero enviado el día 6 al secretario de Planeación, en el cual, tras manifestar que ha “atendido cada una de las recomendaciones realizadas por usted y el equipo de la Secretaría de Hacienda” en lo relacionado con la “formulación y elaboración del Proyecto de Presupuesto 2021“, expresa unas apreciaciones que, por lo que pudo establecerse, molestaron no solo al destinatario del oficio sino -además – a otros funcionarios.

En su oficio, Nohora Orozco afirma que la proyección para el Presupuesto de 2021 debió hacerse con respecto al Presupuesto inicial aprobado para 2020, y no con otro Presupuesto, como al parecer ocurrió.

Además, tras dejar constancia de que apenas un día antes: el 3 de octubre, había recibido una directriz en el sentido de reducir los gastos de funcionamiento, en forma tácita la funcionaria le recordó al secretario de Hacienda que el proyecto de Presupuesto 2021 debe presentarse al Concejo dentro de los primeros cinco días de octubre, por lo cual a la fecha ya debía estar listo para ser presentado tanto al Consejo de Política Fiscal de Cartagena -Confiscar – como al Consejo de Gobierno de la Alcaldía de Cartagena. Es decir, que para realizar los ajustes sugeridos contaban con escasos dos días.

Asimismo, la jefa de Presupuesto controvirtió la solicitud de reducir los gastos de funcionamiento, inicialmente estimados en el 47.45% de los ingresos corrientes de libre destinación, a un 46% (1,5 puntos porcentuales menos), amparándose en la legislación relacionada con la situación excepcional provocada por el coronavirus, que permite unos grados más de libertad en los límites de la Ley 617 de 2000.

Además, precisó la entonces funcionaria que con el 47.45% se cumple con las disposiciones de la Ley 617 de 2000 (50%), e informó que por efectos de los ajustes derivados de la crisis sanitaria algunos rubros del Presupuesto quedarían desfinanciados, entre ellos arrendamientos, servicios públicos, aseo, vigilancia, pensiones y remuneraciones de servicios técnicos. Por ello, sostuvo su estimación de gastos y no recomienda hacer otro ajuste a la baja (leer Oficio de Jefa de Presupuesto a Secretario de Hacienda).

Curiosamente, dicho oficio lo recibieron primero -a las 12:31 pm – los secretarios de Planeación, Guillermo de Ávila, y General, Diana Martínez, y solo dos horas después -a las 2:32 pm – lo recibió su destinatario.

El silencio del secretario

Para esta nota, Revista Metro intentó en varias oportunidades comunicarse con el secretario de Hacienda, Dewin Pérez, pero no fue posible. Vía WhatsApp se le dijo que, como antes de que le solicitaran la renuncia la entonces jefe de presupuesto, Nohora Orozco, dejó consignadas una serie de inquietudes sobre el Proyecto de Presupuesto que cursa en el Concejo, requeríamos conocer qué respuesta le dio él a esos cuestionamientos, pero tampoco obtuvimos respuesta.

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