Cartagena

¿Qué hay detrás de los frecuentes cambios en el ‘Team Dau’?

El hecho de que en menos de 10 meses en el Distrito de Cartagena más de una decena de funcionarios fueran declarados insubsistentes; o se hayan visto obligados a presentar renuncia por petición de sus nominadores, con el argumento de que no estuvieron a la altura de las expectativas; o hubieran dimitido “por razones personales“, es -como se ha dicho – un síntoma de que algo anda mal en el Gobierno de William Dau Chamatt.

Como deberá recordarse, el 4 de marzo el alcalde Dau se vio obligado a revocar el nombramiento de su -en ese entonces – zarina anticorrupción, Lidy Ramírez Palencia, luego de que varios veedores denunciaran que la excandidata al Concejo no cumplía los requisitos legales para ejercer el cargo.

Posteriormente, en medio de algunos ruidos en los que también estuvo envuelta la revocada exfuncionaria, el 1 de abril el mandatario debió aceptar la renuncia del gerente de la ESE Hospital Cartagena de Indias, Rodolfo José Llinás Castro.

El 12 de mayo, también en medio de ruidos y, sobre todo, una serie de dimes y diretes protagonizados por varios servidores públicos cercanos al mandatario, renunció el director del Departamento Administrativo Distrital de Salud -Dadis, Álvaro Fortich Revollo.

Un día después: el 13 de mayo, en clara muestra de solidaridad con Fortich Revollo, renunció igualmente el médico Iván Rodríguez de Ávila, quien a la sazón se desempeñaba como asesor de alta confianza de la Dirección del Dadis.

Pocos días después: el 18 de mayo, aduciendo razones personales, presentó su renuncia Mónica Fadul Rosa, quien se desempeñaba como asesora de despacho con funciones de ‘gerente de ciudad’.

El 11 de junio quien salió del Gobierno Dau, también expresando “motivos personales“, fue la directora de Oficina de Talento Humano, Marta Carvajal Herrera.

El 4 de julio quien debió abandonar el cargo fue el subdirector del Dadis, Pedro Lora González, a quien el alcalde le pidió la renuncia argumentando que lo hacía “por pérdida de confianza”.

El 6 de agosto dimite el jefe de la Oficina de Prensa y Comunicaciones, Tadeo Martínez Méndez, quien, tras haberse postulado al cargo de gerente del canal regional Telecaribe, optó por trabajar como asesor del presidente del Senado, Arturo Char Abdala.

El 10 de septiembre, en medio de un rifirrafe con el alcalde, renunció la directora de la Escuela Taller Cartagena de Indias -Etcar, Alexa Cuesta Flórez. Según Dau, la funcionaria habría tomado “determinaciones arbitrarias”, y por eso le pidió la renuncia. Cuesta Flórez, por su parte, aseguró que se fue porque el mandatario “se está dejando presionar de un gobierno centralista y manipulador“. 

El 17 de septiembre, el gerente de Transcaribe, Humberto Ripoll Durango, fue declarado insubsistente por la Junta Directiva de la ciudad. Lo que se supo es que el alcalde le pidió la renuncia alegando únicamente “falta de confianza“, y por ello Durango optó por no dimitir con el fin, al parecer, de presentar acciones judiciales.

El 9 de octubre fue separada de su cargo la jefe de Presupuesto, Nohora Orozco Vega, por diferencias con el secretario de Hacienda, Dewin Pérez Fuentes, y, mientras se nombra un titular, fue encargado el jefe de Contabilidad, Nover Espinosa Peñaranda.

El mismo 9 de octubre se ordenó que el varias veces secretario de Planeación del Distrito y funcionario de planta de esta dependencia, Luis Cano Sedán, quien venía ocupando -en comisión – la Tesorería del Distrito, regresara a su cargo original. Como nueva tesorera fue nombrada Yuranis Coneo Mendoza.

Estos últimos cambios produjeron desconcierto en diversos sectores locales porque se dan cuando la Secretaría de Hacienda distrital está ad portas de justificar ante el Concejo el proyecto de Presupuesto para la próxima vigencia fiscal, y justamente los funcionarios que conocen el tema, por los cargos que ocupaban, son Orozco Vega y Cano Sedán (leer ‘Qué se sabe -y qué no – de la crisis que explotó en la Secretaría de Hacienda del Distrito‘).

Y ayer, 14 de octubre, los comentarios en las redes sociales y los corrillos políticos corrieron por cuenta de la solicitud que le hiciera el alcalde Dau al secretario de Infraestructura, Gonzalo Jácome Peñaranda, de que en el término de la distancia presentara su renuncia. Sin dar más detalles, el mandatario declaró a unos medios que lo hizo porque “no está satisfecho con el trabajo realizado” en la dependencia a cargo de Jácome “durante los casi diez meses de gobierno“.

No obstante, de acuerdo con fuentes estrictamente confidenciales, todo indica que la causa de la intempestiva salida de Jácome se debe a diferencias con el alcalde sobre la forma cómo salir del problema de los centros de salud que dejó inconclusos el gobierno de Dionisio Vélez Trujillo.

Al parecer, Dau le había perdido la confianza a él y a otros ordenadores del gasto desde hace varios meses, por lo cual -como se recordará – decidió limitar a varios secretarios el monto de la contratación, pero la gota que rebosó la copa fue la manera en que Jácome afrontó el caso de los llamados ‘Elefantes Blancos de Dionisio Vélez‘.

Justamente, el problema en el Distrito es que Dau desconfía de todo el mundo, y para rematar lo manifiesta de muy mala manera, y así no es fácil trabajar. Fíjese que, en varios casos, él dice que no tiene pruebas de corrupción, pero que su olfato de veedor lo lleva a ‘saber’ que algo malo debe estar pasando en ciertas dependencias“, expresó un contratista del Distrito que pidió reserva de su nombre; “es más, ha sido claro cuando dice que la única persona en la que confía es en su primera dama, así que tenga la seguridad que los cambios seguirán siendo el pan nuestro de cada día“.

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