Esto opino

Juntos la salvaremos

Por Rafael Vergara Navarro *

Entusiasmo por la sentencia porque ordenó juntar voluntades y recursos y en lo ambiental cuando va en serio las diferencias no tienen cabida. Combatir sus males nos obliga a todos.

Restauramos o no restauramos y tenemos para ello cinco años.

Estamos hablando de las bahías de Cartagena y Barbacoas; de esta poco se habla y le están dando duro. La sentencia la cobija y estará en el plan.

Esta sentencia es un punto de partida y también de llegada porque recoge la historia ambiental de un rincón del Caribe por el que en 1501, con su velamen henchido y su silenciosa quilla, penetraron las transparentes aguas coralinas Rodrigo de Bastidas y sus navegantes, maravillándose con la exuberancia de sus manglares, peces, delfines y aves multicolores. Juan de la Cosa la llamó el golfo de Barú.

Reconocidas sus virtudes y bondades, a partir de allí comenzó a sufrir desprecio y maltrato. Por siglos nos ha alimentado, por sus aguas llegó la conquista, la colonia y la independencia; el comercio y la ciencia y también la esclavitud y la guerra.

Sus corales son mezclas en paredes de casonas y murallas, y sus aguas generosas, incluso hoy, siguen alimentándonos con sus frutos y sirviendo de sumidero.

En la sustitución de importaciones la bahía fue ofertada también como vertedero. La pionera Inderena enfrentó a un Mamonal en cuya zona pasó de todo; incluso entre 1971 y 1977, Álcalis vertió mercurio. No es de extrañar que los peces analizados por Basic en esa estación hayan encontrado mercurio y cromo por encima del valor del umbral.

En los peces estudiados en las 14 estaciones en la zona industrial, Canal del Dique y mitad de la Bahía encontraron además cobre, cromo, níquel, plomo, arsénico y zinc, y lo más grave: nos lo estamos comiendo y análisis sistemático de ello muy poco. Lo que comemos no trae informe sitio de capturado.

No puedo seguir sin contar la referencia que hace la sentencia del convenio de Producción Más limpia de Mamonal, implementado en la transición del Ministerio y el Inderena, gracias a la ambición de la Alcaldía y el Damarena de proteger en ese momento la impactada Bahía.

Muelle por muelle, en 1995 solo dos empresas tenían licencia. Exigimos planes de manejo a todos, incluso al Puerto. Allí se fraguó ese acuerdo público – privado que luego lideraron el Ministerio y Cardique y que fortaleció lo ambiental en el corredor industrial de Mamonal. Ahora le toca de nuevo revisarse.

La peor parte de la contaminación o la sedimentación es la acumulación de impactos todos medidos y bien analizados en la parte motiva de la Acción Popular que es un ‘Libro Blanco’ de la Bahía.

Desde 2001 la Redcam ha vigilado la calidad del agua: oxígeno disuelto, PH, salinidad, nitritos+nitratos, ortofosfatos, sólidos suspendidos, hidrocarburos disuelto y dispersos, organoclorados, metales pesados, coliformes totales.

El resultado revela que entre 2013 a 2019 ha existido un grave proceso de deterioro del recurso hídrico y su capacidad para preservar fauna y flora.

El tema no se agota allí: además de los vertimientos industriales hay que vencer las aguas residuales urbanas, lixiviados y residuos sólidos que llegan vía caños, hidrocarburos e intervenir en los 11 puntos de descargas de emergencia.

Estuvimos con la misma norma de vertimiento de 1984 hasta el 2019 ¿Cuántos de los usuarios o abusuarios han disminuido sus vertimientos o valorado los nuevos límites?

Por eso es necesario solidificar la unidad a que obliga la restauración ecológica y en desarrollo del plan lograr disminuir, parar, impedir para restaurar, cuidar, proteger. Lo que es insostenible no va más.

Dos mil toneladas diarias de sedimentos. 52 millones de toneladas en los últimos 26 años sedimentando y contaminando con una cuenca deforestada con más del 70% del total de los bosques originales” conmueven.

Este es el monstruo y esencial en la ¡Solucionática! Licitada en 2021 la obra del Canal de Dique, en cinco años se eliminarían los sedimentos con sólidos en suspensión, materia orgánica, plaguicidas, metales pesados y se regularían los flujos de agua dulce.  

La sentencia potencia a la Alcaldía y al EPA y exige superar la desarticulación institucional, contar con instrumentos de planeación y ordenación, y aprovechar los sistemas de información que ojalá involucren en la vigilancia a los pescadores.

Esencial será la construcción del Plan de Ordenamiento Marítimo Costero, la definición de la capacidad de carga, y los límites al relleno de la Bahía Interior. Valorar la pegada de la Isla del Diablo al continente y la recepción de químicos líquidos al lado de los cruceros. A partir de las zonas de manglar declarar tres áreas protegidas y una de ellas, completo: el arrecife coralino de Varadero.

* Abogado, ambientalista y coordinador del Ecobloque del Distrito de Cartagena

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