Una cartagenera en Alemania

Arroz de coco para el postre

Por: Lina Roca

Desde hace meses soy más tradicional en mis comidas. Cuando vivía en Colombia recuerdo que era más “internacional”. Pocas veces cocinaba arroz blanco y las sopas las reservaba para los días que visitaba a mi familia. Sin embargo, apenas llegué a Alemania la comida internacional se convirtió en mi comida tradicional. Por supuesto, mis antojos y añoranza por la comida de mi tierra están más presente que nunca, los cuales se volvieron más ansiosos durante las épocas navideñas. 

Mientras mi esposo y su familia alemana hacían ricas galletas llamadas Plätzchen, yo no dejaba de pensar en el buñuelo o la natilla. Y lo que era peor: ver a todos los colombianos deleitándose en Instagram con todo eso, se convertía en una tortura permanente para mí. El desafío era entonces poder elaborar esos platos tradicionales y cortar de raíz esos benditos antojos.

Me fui a una tienda asiática que queda a unos 9 kilómetros de mi casa (a propósito, aquí en Alemania las distancias se miden por kilómetros), pero digamos que queda a 16 minutos en carro. Mis ojos saltaron de la dicha cuando volví a ver una mano de plátano, yuca, ñame, coco, panela, harina pan, etc. Como era diciembre, no me imaginaba dejar pasar estas fechas sin su majestad el arroz de coco. Y es que en toda casa costeña que se respete, siempre hay arroz con coco para Navidad y Año Nuevo. Por lo menos en mi Cartagena nunca falta. Jamás en mi vida lo había preparado, así que vi como 15 tutoriales en Youtube, le pregunté a mi mamá, pero también me mandó de vuelta a Youtube. Desde que mi mamá descubrió Youtube, pocas veces me da recetas. Todo está allí y ella lo sabe. 

Bueno, yo lo quería bien negrito. Lo siento, pero el arroz con coco tiene que ser negrito. Y para qué, me quedó muy bueno. Color, sustancia, sabor…Como esa vez fue una prueba, quise compartir mi éxito culinario caribeño con los alemanes. Así que le bajé un poquito a los vecinos de abajo que justamente ese día se habían casado, pero no estaban. No obstante, me sentía muy satisfecha por haber matado dos pájaros de un solo tiro. Igual le dije a mi esposo “por favor, aclárales cómo se come el arroz”. Que lo pueden acompañar con una rica carne blanca o roja. Él me dijo que les escribió por Whatsapp.

Pasaron los días y por supuesto comimos arroz con coco para Navidad. A mi suegro le encantó, por lo cual conseguí uno de mis objetivos. El otro lo conseguí cuando recibí de vuelta la coquita del arroz de parte de los vecinos. Les pregunté en mi alemán atolondrado que si les había gustado y me respondieron: “¡gracias Lina, estuvo delicioso! Phillips y yo lo comimos como un postre porque era dulce. Por supuesto, quedamos muy llenos”. 

*¿Arroz con coco o de coco?… Lo importante, es que lleve coco.

Cerrar